23/2/11

El Agua Como Terapia Curativa

Un chorro de agua templada, no muy caliente, que esté adaptada al calor de tu cuerpo, puede eliminar exteriormente muchas cosas y estabilizar y abastecer en sentido positivo tu campo magnético, tu aura. Por lo tanto, si el chorro de agua es aplicado y utilizado correctamente, el agua magnetiza y dinamiza el cuerpo.

Relaja el sistema nervioso, que lleva en y en torno a sí la fuerza vital.

Según sea la contracción y excitación de tu cuerpo, deja correr por algunos minutos o más un chorro de agua templada por tu espalda. Aplica el chorro caliente a la nuca. Al hacerlo relájate y libera tu consciencia de todas las sensaciones y pensamientos bajos, de todo lo que te trajo el día y te ha inquietado. Allí donde había pensamientos de preocupación pon pensamientos altamente vibrantes de paz, alegría, de unidad.

Si no puedes ponerte en armonía, escucha música armoniosa y agradable, mientras el agua, partiendo desde la nuca, fluya sobre tu sistema nervioso. Gracias a este método son estimulados tanto el aparato circulatorio como también la fuerza espiritual en el cuerpo, en los nervios y en las células. Comprende que la circulación sanguínea está bien y puede funcionar como le corresponda sólo cuando el sistema nervioso esté relajado y las fuerzas del Espíritu puedan fluir incrementadamente.

Después de un tratamiento a base de agua, interiorízate y entra en el silencio dejando actuar plenamente las energías que tiene efecto en ti. Si te es posible, tiéndete en tu lecho, cubre tu cuerpo con paños ligeros y tibios y permanece así, relajado, en la consciencia de la fuerza interna, en la consciencia de que la Fuerza curativa interna actúa en ti.

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