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15/3/11

Científicos de Mayo Clinic descubren clave para la obesidad

Un estudio revela un mecanismo regulador de cómo se quema la grasa
Científicos de Mayo Clinic, en colaboración con investigadores de la Universidad de Iowa, la Universidad de Connecticut y la Universidad de Nueva York (NYU) descubrieron un mecanismo molecular que controla el gasto de energía en los músculos y permite determinar el peso corporal.  Los científicos dicen que esto puede resultar en un nuevo abordaje médico para el tratamiento de la obesidad.  Los resultados aparecen en la revista “Cell Metabolism (Metabolismo Celular)”.

El mecanismo que conserva la energía está controlado por los canales de potasio sensibles al ATP (KATP). 

El ATP, o trifosfato de adenosina, es la “moneda para energía” utilizada por las células del organismo.  Estos canales en particular pueden sentir las acumulaciones de ATP y regular el rendimiento cardíaco y músculo-esquelético de acuerdo a las mismas.  Los animales que carecen de este mecanismo para conservar energía queman más energía almacenada al dispensar más calor durante períodos de reposo y actividad normal.

Igual que en los humanos, el exceso de energía proveniente de los alimentos se almacena como glicógeno o grasa capaz de convertirse en ATP, conforme a la demanda de energía.  La eliminación del canal del KATP obliga al organismo a emplear la energía con menor eficacia, consumiendo más y almacenando menos, o ganando poco peso incluso con una alimentación “occidental” rica en calorías.

“Si bien los mecanismos para conservar energía son naturalmente protectores (para tiempos de escasez de alimentos o de tensión ambiental), también promueven obesidad en la moderna sociedad sedentaria”, acota el Dr. Alexey Alekseev, electrofisiólogo de la Clínica Mayo y primer autor del estudio.  “Los resultados plantean que apuntar terapéuticamente hacia la función del canal del KATP (en el músculo, concretamente), sería factible encontrar una nueva alternativa para los pacientes obesos con menos capacidad de hacer ejercicio”.

La realización del estudio

El Dr. Alekseev y sus colegas sospechaban que el canal del KATP podía controlar el gasto de energía.  Para comprobar su hipótesis, estudiaron ratones modificados genéticamente en los que se había desactivado el canal del KATP en todo el cuerpo o en el tejido muscular.  Luego, compararon estos ratones con otros normales y descubrieron que  desde la edad de 5 meses, los ratones modificados eran más magros y permanecían así durante el resto de sus vidas.



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Los científicos compararon los patrones de actividad, los niveles hormonales, la ingesta de alimentos y el intercambio gaseoso de la respiración tanto en reposo como bajo ejercicio moderado.  Uno de los logros del estudio fue descubrir que, ante la ausencia de la función del canal del KATP , la actividad derivaba en mayor consumo de carbohidratos y lípidos, lo que a su vez llevaba obligatoriamente a quemar glicógeno y grasa corporal almacenada.

“Al percatarse del contenido de energía celular, los canales del KATP, de manera continua y sin importar cuál sea el grado de actividad, optimizan el empleo de la energía y definen el equilibrio entre energía disponible y consumo”, explica el Dr. Alekseev.  “En principio, apuntar hacia los canales musculares del KATP podría revertir el equilibrio de energía positiva que favorece la ganancia de peso, permitiendo controlar la obesidad en pacientes cuya capacidad de hacer ejercicio es baja o moderada debido al hecho mismo de su sobrepeso”.

La investigación recibió apoyo del Premio de la Familia Gerstner al Desarrollo Profesional en Medicina Individualizada, la Sociedad Americana de Farmacología Clínica y Terapéutica, la Fundación Marriott, la Escuela de Postgrado de Mayo, los Institutos Nacionales de Salud y, en parte, de la Iniciativa de Investigación Médica del Fideicomiso para Caridad Roy J. Carver y de la Orden Fraterna de Águilas Aerie de Iowa.

Otros autores del estudio son: Santiago Reyes Ramírez; la Dra. Satsuki Yamada, Srinivasan Sattiraju, Marina Gerbin y el Dr. Andre Terzic de la Clínica Mayo; así como los doctores Denice Hodgson-Zingman, Zhiyong Zhu, Ana Sierra y Leonid Zingman de la Universidad de Iowa; además del Dr. William Coetzee, de la Escuela de Medicina de NYU y el Dr. David Goldhamer de la Universidad de Connecticut.

Para más información de la Mayo Clinic haz clic en el logotipo:
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Imágen © iStockphoto.com / mark wragg
Permalink: http://www.vidaysalud.com/daily/dieta-y-nutricion/cientificos-de-mayo-clinic-descubren-clave-para-la-obesidad/

9/3/11

¿Porqué Nos Cuesta Tanto Quemar La Grasa?


Una de las preguntas que se hace la gente que quiere bajar de peso sin duda es el por qué nos cuesta tanto quemar la grasa, y por el contrario en cuanto descuidamos un poco la dieta y dejamos de lado el deporte pasando a tener una vida más sedentaria esta se acumula con extrema facilidad en sitios estratégicos.

Quizá no deberíamos llegar nunca a plantearnos esa pregunta, ¿porqué nos cuesta tanto quemar la grasa?, bien porque tenemos un metabolismo increíble, bien porque somos personas muy activas o bien porque seguimos una vida muy equilibrada, sana y ordenada pero en la actualidad un alto porcentaje de la población tiene sobrepeso.


La evolución

El ser humano ha evolucionado durante los últimos 10.000 años con el único fin de que el cuerpo fuera capaz de almacenar la grasa como reserva energética, para que en el momento de la llegara la escasez de alimentos tuviéramos la energía suficiente para poder seguir adelante.

Pero hoy en día la escasez de alimentos no existe (salvo en situaciones de pobreza de las cuales no vamos a hacer referencia) y brilla por doquier la abundancia de alimentos energéticos. El ser humano ha evolucionado sin pensar en que en este futuro iban a existir supermercados, hamburgueserías y restaurantes a disposición de cualquiera

No hace tantos años, digamos que hace tres generaciones, nuestros antepasados, para comer un buen plato de jamón debían de trabajarlo de lo lindo, plantar el cereal, segarlo, recogerlo, alimentar al cerdo, hacer la matanza y repartirlo con un buen número de personas, por eso si veis fotografías antiguas veréis pocas personas obesas.

Quemar las grasas

La quema de grasa no es proceso fácil además que nuestro organismo no está creado para hacerlo, ya que la grasa es un nutriente esencial para el discurrir de nuestra vida, además constituye la única reserva energética que tiene nuestro organismo a largo plazo, ya que podemos entender el glucógeno como energía a corto plazo.

Pero tenemos que tener en cuenta, que la grasa no sólo sirve como “despensa energética” sino que también nos ayuda a mantener los órganos vitales en su posición, lo protege de golpes, sirve de aislante frente al frío manteniendo una temperatura lo más constante posible, por tanto podemos imaginarnos que nuestro cuerpo no querrá desprenderse de ella tan fácilmente.

El almacenamiento de la grasa

No vamos a entrar en mucho detalle en lo que a la digestión de la grasa hace referencia, sólo saber que se digieren por medio de unas enzimas llamadas lipasas, que van degradándolos a unidades más pequeñas llamadas monoglicéridos y ácidos grasos.

Luego en el intestino, los ácidos grasos de cadena corta pasan a la sangre directamente y los de cadena larga los debe transportar un complejo macromolecular llamado lipoproteína. Una vez que se encuentran en sangre se distribuyen dependiendo su necesidad, e irán bien hacia los músculos, bien al hígado o bien guardándose para el momento en que se necesiten por falta de alimento.

Cuando permanecemos inactivos baja nuestra necesidad de energía, por lo que las grasas y los hidratos de carbono que consumimos de más se transforman en ácidos grasos en el hígado y se almacenan en los famosos michelines normalmente en la cintura en los hombres y en las caderas en las mujeres) o en los músculos en forma de pequeñas gotas intramusculares.

La grasa y el ejercicio

Aunque parezca mentira, como hemos dicho, parte de la grasa va al músculo, principalmente en el músculo entrenado en forma de pequeñas gotas de grasa, cerca de las mitocondrias celulares para disponer de combustible rápidamente durante el entrenamiento, y siempre y cuando ese entreno sea moderado o bajo se usarán en mayor medida dichas gotitas.

Si se acaban esas gotitas y se necesita energía extra (sin olvidarnos siempre a ritmo moderado ya que a ritmo alto se necesita de glucógeno) es cuando se quema la grasa, oxidándose en un proceso llamado lipolisis. Esta necesidad extra es debida al ayuno o al ejercicio.

Por tanto el ejercicio no solo nos ayuda a ponernos en forma y mejorar nuestro nivel cardiaco sino como consecuencia de la quema extra de grasa hará que nos veamos mucho más esbeltos y consigamos mantener nuestra línea dentro de los parámetros habituales en los que el ser humano se ha mantenido durante su evolución natural.

25/10/10

Hacer ejercicio: un remedio para el insomnio

¿Tienes problemas para dormir? Si es así, ¿has pensado en hacer ejercicio para conciliar el sueño? Si no lo has pensado, te invito a que lo hagas.  Hay evidencia científica de que hacer ejercicio es bueno para combatir el insomnio. Aquí te cuento más detalles para que te animes a usar este antídoto contra las interminables noches sin poder dormir.

La verdad es que no envidio a las personas que tienen problemas para dormir. Pienso en la idea de llegar a la cama, apagar la luz y dar vueltas y vueltas sin poder conciliar el sueño y me solidarizo con aquellos que sufren de insomnio.

Algunos cuentan ovejas, otros leen en la cama, hay quienes se levantan a la mitad de la noche a tomar un vaso de leche tibia o a darse un baño caliente. Pero muchos de los que sufren de insomnio, ya se dieron por vencidos probando remedios caseros y decidieron empezar a tomar pastillas para dormir. Eso sí, algunos guardan la esperanza de encontrar otra alternativa para no tener que recurrir a los medicamentos.

¿A qué se debe el insomnio? Hay varias causas (ansiedad, depresión, exceso de cafeína, nicotina o alcohol, efecto secundario de algunas medicinas o suplementos, algunas condiciones médicas, etc.). Pero quizá encabezando la lista se encuentra el estrés. Si vives estresado(a) por alguna situación relacionada con el trabajo, la salud, la familia o la escuela, tu mente se podría mantener excesivamente activa durante la noche causándote dificultad para dormir.

Antes de que salgas corriendo a gastar tu dinero en medicamentos para dormir, considera algo muy sencillo, hacer ejercicio. Existen varios estudios científicos que respaldan la teoría de que el hacer ejercicio promueve el descanso y la relajación. La razón es sencilla: cuando te ejercitas, los niveles de las hormonas del estrés disminuyen y puedes relajarte.

En un estudio reciente realizado entre adultos de 50 a 55 años de edad que sufrían de insomnio, se encontró que el hacer ejercicios aeróbicos de manera regular mejora muchísimo la calidad del sueño, el estado de ánimo, la energía y la vitalidad. Esta investigación hecha por investigadores en Northwestern Medicine University es muy importante porque demuestra que el ejercicio tuvo un impacto mayor en la calidad del sueño, que otras alternativas a los fármacos que se formulan para poder dormir profundamente por varias horas en personas que no tenían otros problemas.

Siempre es mejor no tener que depender de medicamentos para lograr conciliar el sueño. Si tienes dificultades para dormir, ¿por qué no lo intentas? Para hacer ejercicio no necesitas nada más que voluntad.

Además no tienes que gastar dinero—caminar o correr al aire libre es gratis- y puedes disfrutar de la recompensa que te trae una buena noche de descanso. Además la actividad física traerá otros beneficios a tu salud en general.

Recuerda que dormir es indispensable para tener una salud diez puntos, así como la buena nutrición y el ejercicio regular.
Si tienes insomnio, puedes valerte del ejercicio para tener dulces sueños. ¡Qué buen antídoto!

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23/10/10

El ejercicio te hace más inteligente

© iStockphoto.com / James Brey
Seguramente conoces las virtudes del ejercicio para sentirte mejor, quemar calorías, bajar de peso, tener más energía, fortalecer los músculos, los huesos y las articulaciones. Sin embargo, quizás no hayas escuchado acerca de las virtudes del ejercicio físico para mejorar el desempeño del cerebro. Sigue leyendo este artículo y conocerás más acerca de los beneficios del ejercicio a la hora de mejorar el funcionamiento tu cerebro.

De ahora en adelante cada vez que veas un hámster o un ratoncito corriendo en una máquina trotadora piensa que su celebro está creciendo en ciertas áreas, y esto lo está haciendo más inteligente. Pues aunque te parezca curioso e inclusive difícil de creer, esto fue lo que unos investigadores de la Universidad de Illinois encontraron al evaluar la relación entre el ejercicio físico y el desempeño “intelectual” de los roedores.
Teniendo estos resultados en mente, los investigadores quisieron saber si lo mismo pasaba con los niños.

Para saber si esto era cierto, estudiaron dos grupos de niños: aquellos que se ejercitan y aquellos que no. Les hicieron algunas pruebas para conocer su desempeño a la hora de clasificar información relevante de aquella que no lo es.

¿Qué resultados obtuvieron los investigadores?

Unos resultados ¡muy interesantes! los niños que hacen ejercicio obtuvieron mejores resultados en las pruebas que aquellos que son sedentarios. Sin embargo, los investigadores no se quedaron sólo con los resultados de los exámenes sino que quisieron ir más allá.

Entonces decidieron hacer un examen que les permitía ver qué partes del cerebro se modificaban con el ejercicio y encontraron resultados increíbles: las áreas del cerebro encargadas de mantener la atención, de coordinar acciones y pensamientos y de tener buena memoria se fortalecieron.

¿Qué tipo de ejercicio es bueno para ser más inteligentes?
Al parecer, no se trata de hacer cualquier tipo de ejercicio. Los investigadores de la Universidad National Cheng Kung en Taiwán encontraron diferencias en el desarrollo del cerebro de los ratones cuando estos son expuestos a dos tipos de ejercicio diferentes. Por un lado, pusieron a los ratoncitos en una rueda para los roedores.

Ya sabes que este tipo de ruedas les encantan. Otro grupo diferente lo expusieron a algo similar a una máquina caminadora, como la que muchas personas tienen en su casa para hacer ejercicio.
Aquellos ratoncitos que se ejercitaron en la máquina caminadora mostraron mayores cambios moleculares en varias partes del cerebro, mientras que los de la rueda sólo mostraron cambios en una sola parte del cerebro.

Pero si crees que esto sólo le pasa a los ratoncitos, estás equivocado. En el caso de los humanos, el tipo de ejercicio que se hace también influye. Unos investigadores de la Universidad de Illinois llevaron a cabo otro estudio para ahondar más en este tema.

Primero hicieron algunas pruebas para saber cómo era el desempeño de los niños al memorizar una secuencia de letras. Para saber si el ejercicio tenía alguna influencia en el desempeño de los niños, les pidieron a algunos que se quedaron quietos y callados durante un tiempo, mientras que a otros les pidieron que hicieran ejercicio durante el misma periodo de tiempo.

A los que seleccionaron para hacer ejercicio los dividieron en dos grupos. A unos le pidieron correr en una máquina trotadora, mientras que a los otros les pidieron alzar pesas. Los resultados fueron contundentes una vez más.


Los niños que corrieron tuvieron mucho mejor desempeño que aquellos que se quedaron quietos o aquellos que levantaron pesas.

¡Ya ves! el ejercicio aeróbico es una excelente alternativa para mejorar el desempeño cognitivo. Correr o caminar a un buen paso son dos excelentes opciones. Busca ejercicios que ayuden a que la sangre circule por todo tu cuerpo, y sobre todo que llegue al cerebro. No sólo te ayuda a mantenerte en forma sino que te ayuda a mejorar tu desempeño mental.

Tal vez estés recordando el caso de los ratoncitos de Taiwán y quieras saber por qué si ambos estaban haciendo ejercicio aeróbico, unos tenían mejor desempeño que otros. Esa es una muy buena pregunta, y me alegra que no te hayas olvidado de los ratoncitos de Taiwán. En este caso, la máquina trotadora es mucho más demandante y obliga al cuerpo a tener un mayor desempeño de la capacidad aeróbica.

Imagínate un poco la diferencia de una caminata recreativa a una deportiva. En ambas estas caminando, pero no es lo mismo.

 En la primera es como cuando vas al centro comercial y estás disfrutando del panorama, de las vitrinas, y tal vez estés disfrutando de un helado. En cambio, cuando sales a caminar por que quieres hacer ejercicio, te ves en la obligación de respirar, inhalas, exhalas y sudas. El ritmo que vas desarrollando hace que tu temperatura se eleve, que sudes y que tu circulación vaya más rápido. Básicamente la diferencia está en el incremento de la capacidad aeróbica.

Ahora que ya sabes que una buena caminata deportiva o unos minutos trotando te ayudan a mejorar ciertas áreas de tu cerebro, me imagino que comenzarás mañana mismo. Fíjate metas a corto plazo y verás como empezarás a disfrutar de la actividad física. Tu cuerpo y tu cerebro te lo agradecerán.

14/8/10

El Insomnio


¿Qué es el insomnio?

Tipos y causas del insomnio

Tratamiento del insomnio (Etiológico, no farmacológico, farmacológico)

Con el término "insomnio" se denomina la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o bien la falta de sueño reparador. Es el transtorno del sueño más frecuente y de mayor repercusión sociosanitaria.

Según la O.M.S. (Organización mundial para la Salud), para establecer el diagnóstico de insomnio, deben considerarse esenciales los siguientes rasgos clínicos:

-Que la alteración se presente por lo menos tres veces a la semana durante al menos un mes.

-Que exista una preocupación excesiva, tanto durante el día como por la
noche, sobre el hecho de no dormir y sus consecuencias.

-Que la calidad o cantidad insatisfactorias del sueño produzcan un malestar general o interfieran con las funciones sociales y ocupaciones del enfermo.

No debe considerarse como insomnio el dormir poco tiempo si la calidad del sueño es buena y no se afecta la actividad ni el estado de alerta diurnos. (Las necesidades de sueño varían mucho entre las personas. Puede haber personas sanas que duermen 3 horas y se sienten bien el resto del día, y otras acostumbradas a dormir 10-12 horas diarias, que se sienten privadas de sueño o cansados cuando "sólo" han podido dormir 7 horas. La mayoría de los adultos duermen entre 5 y 9 horas, siendo lo más frecuente unas 7-8 horas.)

La prevalencia del insomnio es elevada. En el periodo de un año, alrededor de un tercio de la población adulta tiene algún problema de insomnio; y en la mitad de ellos aproximadamente, el insomnio es importante o crónico. Es más frecuente en los ancianos, ya que aproximadamente la mitad de los mayores de 65 años tienen alguna dificultad en el inicio y mantenimiento del sueño. Su prevalencia es mayor en las mujeres que en los hombres, en los pacientes con problemas médicos o psiquiátricos, en los consumidores de sustancias de abuso, y en personas con posiciones socio-económica y educacional bajas.

TIPOS Y CAUSAS DEL INSOMNIO

Con el fin de orientar el diagnóstico y tratamiento, suele clasificarse el insomnio según su etiología, según su forma de presentación (de inicio, de mantenimiento, despertar precoz) y según su duración (transitorio, si dura unas pocas noches; de corta duración, si dura menos de tres semanas; crónico o de larga duración, si dura más de tres semanas -meses o años-).

Los insomnios transitorios o de corta duración suelen estar producidos por diversas circunstancias ambientales o situaciones de estrés, como por ejemplo: presentarse a exámenes, la hospitalización, la pérdida de un familiar, la recuperación postoperatoria, el dolor, problemas laborales, trabajo en turnos, uso de fármacos o sustancias estimulantes, cambio de residencia, ruido, la retirada de fármacos hipnóticos, los viajes con cambio horario ("jet lag"), etc. Al desaparecer o aliviarse estas causas, lo hace el insomnio. En muchos casos este tipo de insomnio puede ser autolimitado, en el sentido de que la misma falta de sueño aumenta la tendencia a dormir.

Aproximadamente, del 10 al 15% de los pacientes con insomnio crónico, abusan del consumo de sustancias, principalmente del alcohol y otros sedantes. Aunque el alcohol puede favorecer el inicio del sueño, también produce una fragmentación del mismo, ya sea por deprivación y síntomas de abstinencia durante el sueño o bien debido a efectos somáticos (por ejemplo cefaleas, dolor gástrico, poliuria, etc.). También puede contribuir al insomnio el uso o el abuso de algunos fármacos (anfetaminas y derivados, teofilina, beta-bloqueantes y beta-estimulantes, l-dopa, algunos antidepresivos, corticoides, etc.), de sustancias (cafeína, nicotina, etc.), así como la abstinencia de algunas sustancias (alcohol, sedantes, etc.).

El insomnio puede ser debido también a muchos trastornos orgánicos, tales como los que producen dolor o malestar (cefaleas, infecciones dentales, úlcera péptica, enfermedades reumáticas, dolor crónico asociado frecuentemente a depresión, etc.), hipertiroidismo, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, angina de pecho, insuficiencia renal, poliuria, asma, reflujo gastroesofágico, fiebre, tos, enfermedad de Párkinson, lesión cerebral, etc.

TRATAMIENTO DEL INSOMNIO

¿Debe tratarse el insomnio?

Si el dormir poco no ocasiona problemas a la persona y su rendimiento diurno es normal, no es necesario un tratamiento.

Pero el no poder dormir puede producir irritación y hasta un estado de desesperación en algunos pacientes. Puede ser la causa de diversas quejas durante el día, tales como cansancio, somnolencia, dificultad para concentrarse, dificultad para recordar, menor tolerancia a pequeños problemas, disminución de rendimiento en el trabajo, empeoramiento de relaciones familiares y sociales, dormirse a destiempo o inoportunamente, disminución de la sensación de bienestar, accidentes más frecuentes (incluidos los de tráfico), etc.

En muchos casos de pacientes con insomnio importante puede ser conveniente proporcionar alivio sintomático, ya que los beneficios que se consiguen con el tratamiento son considerables y superan los riesgos que conlleva.

TRATAMIENTO ETIOLÓGICO

Siempre que sea posible, el tratamiento del insomnio debe dirigirse a tratar el trastorno subyacente, es decir, tratar el problema que provoca este insomnio.

TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO

Cuando no sea posible identificar la causa del insomnio podrá recurrirse o no al tratamiento farmacológico, pero siempre deberán aplicarse otras medidas de tratamiento no farmacológico, especialmente en pacientes con insomnio crónico.

Entre los recursos "no farmacológicos" de tratamiento del insomnio, se incluyen las medidas sobre la higiene del ciclo sueño-vigilia, el "control de estímulos", la restricción del sueño, la cronoterapia, la terapia con luz artificial, las técnicas de relajación y las terapias cognitivas. En caso necesario, habrá que acudir a un profesional especialista en este tipo de terapias (psiquiatras, psicólogos, etc.).

HIGIENE DEL SUEÑO

Con la expresión "higiene del sueño" se describen distintas pautas de comportamiento que conducen al sueño. Son medidas que deben llevarse a la práctica aunque el paciente inicie un tratamiento con fármacos hipnóticos, ya que se potenciará su eficacia y podrán suspenderse más fácilmente (una vez que el paciente haya puesto en marcha esas medidas). Entre ellas se encuentran:

Tener unas espectativas de sueño realistas. Puede tranquilizar al paciente saber que puede ser normal dormir poco si durante el día no está cansado o somnoliento, que el tiempo de sueño disminuye con la edad, y que muchas veces el insomnio es autolimitado, es decir que se termina sin hacer nada especial.

Duerma tanto como sea necesario para sentirse descansado durante el día siguiente. La disminución del tiempo que se pasa en la cama parece solidificar el sueño. Por el contrario, la permanencia durante demasiado tiempo en la cama parece estar relacionada con un sueño superficial y fragmentado.

Levántese cada día a la misma hora, siete días a la semana. Aunque se duerma mal e incluso los fines de semana.

(Despertarse por la mañana a una hora regular induce la regularidad en el inicio del sueño).

El ejercicio físico moderado favorece el sueño; el ejercicio intenso y esporádico lo perjudica.

Procurar que el dormitorio sea confortable. Es decir, sin ruidos (coloque alfombras, cortinas, cierre la puerta),, temperatura mayor de 15 grados y menor de 25, con ropa, colchón, etc., que resulten cómodos.

Evitar las bebidas que contienen cafeína (café, té, y bebidas de cola), especialmente a partir del mediodía, ya que pueden producir insomnio o disminuir la profundidad del sueño.

Evitar el alcohol, ya que aunque produce somnolencia, da lugar a un sueño fragmentado.

Evitar la administración de fármacos con efectos estimulantes del SNC, tales como anorexígenos, anfetaminas, antidepresivos de tipo estimulante, preparados tiroideos, broncodilatadores, etc. Si son necesarios, administrarlos por la mañana.

No ir a la cama con hambre. A veces un vaso de leche puede favorecer el sueño.

Evitar cenas copiosas que pueden ocasionar molestias digestivas que dificultan el sueño.

Evitar la ingesta excesiva de líquidos y de diuréticos al final del día, que pueden producir el llenado de la vejiga urinaria y necesidad de orinar que despierta al paciente, sobre todo si es anciano con menor capacidad vesical.

El uso habitual del tabaco altera el sueño.

Si se encuentra en la situación de haberse despertado y estar mirando el reloj, ponga el reloj debajo de la cama o cúbralo.

CONTROL DE ESTÍMULOS

Ir a la cama cuando se tiene sueño.

No realizar en la cama actividades como trabajar, leer, comer o ver la televisión. La única excepción es la actividad sexual.

Si no consigue conciliar el sueño en un rato (por ejemplo, 10-30 minutos, aunque no debe estarse pendiente del reloj), el paciente debe levantarse y salir de la habitación, realizar alguna actividad y cuando empiece a tener sueño volver a la habitación a dormir. Así se trata de asociar la cama y el dormitorio con el hecho de dormirse rápidamente.

Repetir lo anterior las veces que sea necesario. Será menos necesario conforme se vaya asociando el dormitorio con el sueño.

Poner el despertador y levantarse todos los días a la misma hora, independientemente de lo que se haya dormido cada noche, con el fin de conseguir y mantener un determinado ritmo del ciclo sueño-vigilia.

No dormir siestas durante el día.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO.

Los fármacos hipnóticos constituyen un recurso ampliamente utilizado en el tratamiento sintomático de pacientes con insomnio. Su principal indicación es el insomnio transitorio o el de corta duración, así como el uso intermitente en el insomnio crónico. En cualquier caso se recomienda una duración corta del tratamiento (días o semanas) con el fin de reducir el riesgo de que se produzcan fenómenos de tolerancia o dependencia. Sin embargo, es muy frecuente la utilización diaria de hipnóticos durante largas temporadas, debido a motivos diversos, tales como la dificultad crónica para conciliar el sueño, la falta de revisiones periódicas o el desconocimiento de la causa del insomnio (por ejemplo, una depresión no diagnosticada).

Un buen hipnótico debe inducir el sueño de forma rápida y mantenerlo durante unas 7 u 8 horas, evitando los despertares frecuentes; no debe producir efectos adversos, entre los que se encuentran los efectos residuales de la mañana siguiente (somnolencia, disminución del rendimiento psicomotor, etc.), o fenómenos de dependencia (efecto rebote o síntomas de abstinencia); su administración prolongada no debiera disminuir su efecto, es decir; que no se produzca tolerancia; y no deben alterar la arquitectura del sueño, de manera que todas las fases o etapas del sueño estén presentes durante el tiempo que les corresponde.

Se utilizan como hipnóticos distintas clases de medicamentos. No hay un hipnótico que esté indicado en todas las formas de insomnio.

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