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23/6/11
Cómo establecer una rutina de ejercicios sin abandonarla en el intento
¿Y porqué no más saludable? — ¿Te gustaría comenzar con una nueva rutina de ejercicios que te ayuden a mantenerte alegre, saludable y en forma? Aquí te damos algunas sugerencias para que puedas seleccionar la actividad más apropiada para ti y establecer un plan duradero de ejercicios, sin abandonarlo en el intento.
Es hora de dejar de decir y de hacer. Si eres de los que tiende a repetir frases como “la semana que viene empiezo a ir al gimnasio” o “este mes fui a correr una sola vez, pero el mes que viene voy a comenzar a hacerlo todos los días” o “este año ya no hice nada pero el que viene voy a comenzar natación, salsa y el gimnasio”, ¿por qué no aprovechas la llegada del nuevo año con una rutina factible de ejercicios que puedas sostener con el correr de los meses?
Ya estás al tanto de los beneficios de hacer ejercicio físico: no sólo te ayuda a mantenerte en forma sino también a disminuir la presión arterial, el colesterol “malo” y los triglicéridos; a fortalecer los huesos, bajar de peso o mantener un peso sano, a disminuir el riesgo a contraer cáncer, a ayudar a combatir la depresión y a aliviar el estrés; incluso, algunos afirman que mejora la actividad sexual.
Entonces, ¿por qué postergar nuestra rutina de actividades físicas si nos pueden proporcionar tantos beneficios? Una de las principales cosas que debes tener en cuenta al momento de elegir qué ejercicio realizarás es pensar en tus gustos y tus posibilidades. Antes que nada, piensa en algo que te divierta. ¿Para qué vas esforzarte en realizar algo que en realidad te aburre?, mejor elige algo que te motive y te resulte entretenido .
Una vez que hayas decidido cuál es tu actividad favorita, es importante que consideres las posibilidades reales y concretas de realizarlos. Puede te que encante esquiar pero si vives a varias horas de viaje de la montaña, puede resultar complicado para realizar de forma regular.
Además, el trabajo, la familia y las tareas cotidianas muchas veces dificultan el establecimiento de una rutina apropiada. Si estás muy ocupado/a, ¿para qué proponerte jugar al tenis dos veces por semana, si no podrás ir más que una o peor, sólo algunas veces al mes?
Planea una rutina de ejercicios que esté al alcance de tus posibilidades y trata de mantenerla. Si el tiempo es un inconveniente para ti, no te impongas ejercitar una o dos horas a la vez, también puedes ejercitar por periodos cortos e incluso sin necesidad de ir al gimnasio.
Por ejemplo, puedes salir a correr o a caminar aunque sea media hora, dos o tres veces por semana, en algún momento que sepas que vas a tener libre. Define los días y trata de cumplirlos. Puede que al principio te cueste arrancar pero poco a poco comenzarás a sentir las ventajas en tu cuerpo y probablemente luego no querrás dejar de ejercitarte. Es más, considera hacerlo a la hora del almuerzo en tu trabajo un par de días a la semana.
Si eres de los que necesitan impulso y tienden a rendirse ante el sillón frente a la TV o la computadora (ordenador), quizás una buena opción sea buscar amigos o compañeros de ejercicios. El comprometerse con otros te puede ayudar. Además, se incentivarán mutuamente para ponerse en marcha.
Una vez que estés activo, recuerda prestar atención a los avances y logros que alcances y prémiate con algo que te guste, como ir al cine o comprarte algo de vestir que te ha llamado la atención.
Además, es importante que evites compararte con los demás, los progresos son individuales y debes medirlos de acuerdo a tus posibilidades. Incluso puedes lesionarte, al forzarte por lograr algunos movimientos que hacen otros, pero que no te salen a ti.
Del mismo modo, permítete cometer errores y diviértete con ellos, pero no dejes que eso te inhiba para continuar con tu rutina de ejercicios.
Lucía rechazaba los gimnasios cerrados donde se sentía observada y se aburría terriblemente, tanto que pensaba que lo suyo eran las actividades racionales. Un día se le ocurrió aprender a bailar reggaeton y fue así como empezó: primero una clase semanal, luego dos horas de clase y un días yendo a bailar, luego dos clases, con dos profesores diferentes (más las salidas a bailar, por supuesto) y más tarde decidió acompañar sus clases de baile con yoga, para mejorar la postura.
Ahora, no puede dejar de bailar, se siente mucho mejor (aunque no se sentía mal antes) y de mejor ánimo en general, se divierte y no deja de sorprenderse de cuánto va mejorando su estilo con el tiempo. Quizás lo tuyo no sea el baile pero seguramente alguna actividad física habrá que encaje contigo, ¿ya estás pensando cuál?
Gracias…
Andrés Ramírez – Escritor del Libro Gratuito:
“La Fórmula Ideal Para Perder Peso”
13/3/11
¿Los hombres no lloran?
Se dice que la tristeza y la depresión son males femeninos. Sin embargo, según el Centro Nacional de Salud Mental, más de 6 millones de hombres en los Estados Unidos sufren de episodios de depresión severa mínimo una vez al año. Aquí te contamos más sobre la depresión masculina.
En nuestra cultura latina, se le enseña a los hombres, desde que son pequeños, que no deben llorar. Es una concepción machista que quiere hacernos creer que si un hombre llora o se deprime, pierde algo de su hombría. Creo que esto ha causado un profundo daño en la psiquis (manera de pensar) masculina, porque no es cierto que llorar sea sólo cuestión de mujeres. El llorar o deprimirse es, simplemente, humano.
El derribar estas ideas puede ser muy difícil, pero no imposible. Si eres hombre, sabrás que lo que digo es cierto: también tú te sientes triste, quieres llorar y puede ser que en algún momento hayas llegado a pensar que tienes depresión. También sabrás que debido a las ideas en tu mente de que tienes que ser fuerte, dejas pasar en muchas ocasiones síntomas que pueden tratarse y que es indispensable reconocer para tu salud mental.
¡Deja los prejuicios a un lado! La depresión es una condición que afecta a las personas de ambos sexos. Afecta a las relaciones e interfiere con tus actividades diarias y tu trabajo. Y si bien los síntomas de la depresión son similares en los dos sexos, los hombres tienden a expresarlos de forma diferente. Los síntomas más comunes de la depresión masculina son:
¿Qué pasa cuando la depresión masculina no se trata? De acuerdo al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC -, los hombres en los Estados Unidos están 4 veces más predispuestos que las mujeres a cometer suicidio. Cerca de un 80% de las personas que se suicidan en el país, son hombres. Una cifra escandalosamente alta, ¿no crees? Es hora de enfrentar el problema.
Si crees que estás deprimido o conoces a alguien que lo está recuerda que existe ayuda. Por eso, es importante dejar las ideas de debilidad atrás y mejor, estar atentos a los síntomas de depresión. Hablar de ellos con un profesional es lo mejor que puedes hacer. No se es débil por padecer de depresión, se es fuerte cuando se reconoce que se tiene un problema y se busca ayuda. ¡Sé valiente! Llorar o estar deprimido, no te hace ser menos hombre.
En nuestra cultura latina, se le enseña a los hombres, desde que son pequeños, que no deben llorar. Es una concepción machista que quiere hacernos creer que si un hombre llora o se deprime, pierde algo de su hombría. Creo que esto ha causado un profundo daño en la psiquis (manera de pensar) masculina, porque no es cierto que llorar sea sólo cuestión de mujeres. El llorar o deprimirse es, simplemente, humano.
El derribar estas ideas puede ser muy difícil, pero no imposible. Si eres hombre, sabrás que lo que digo es cierto: también tú te sientes triste, quieres llorar y puede ser que en algún momento hayas llegado a pensar que tienes depresión. También sabrás que debido a las ideas en tu mente de que tienes que ser fuerte, dejas pasar en muchas ocasiones síntomas que pueden tratarse y que es indispensable reconocer para tu salud mental.
¡Deja los prejuicios a un lado! La depresión es una condición que afecta a las personas de ambos sexos. Afecta a las relaciones e interfiere con tus actividades diarias y tu trabajo. Y si bien los síntomas de la depresión son similares en los dos sexos, los hombres tienden a expresarlos de forma diferente. Los síntomas más comunes de la depresión masculina son:
- Autoestima baja
- Pérdida de interés en actividades placenteras
- Apatía hacia el sexo o disminución en el deseo sexual o libido
- Problema sexuales
- Pensamientos suicidas
- Trastornos del sueño
- Agresividad, hostilidad e irritabilidad.
¿Qué pasa cuando la depresión masculina no se trata? De acuerdo al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades – CDC -, los hombres en los Estados Unidos están 4 veces más predispuestos que las mujeres a cometer suicidio. Cerca de un 80% de las personas que se suicidan en el país, son hombres. Una cifra escandalosamente alta, ¿no crees? Es hora de enfrentar el problema.
Si crees que estás deprimido o conoces a alguien que lo está recuerda que existe ayuda. Por eso, es importante dejar las ideas de debilidad atrás y mejor, estar atentos a los síntomas de depresión. Hablar de ellos con un profesional es lo mejor que puedes hacer. No se es débil por padecer de depresión, se es fuerte cuando se reconoce que se tiene un problema y se busca ayuda. ¡Sé valiente! Llorar o estar deprimido, no te hace ser menos hombre.
9/3/11
Depresión: ¿un síntoma previo a la enfermedad de Parkinson?
Cuando la tristeza y el mal humor se prolongan por mucho tiempo pueden transformarse en depresión. Esto, en personas mayores de 60 años, puede ser un síntoma de algo más profundo: la enfermedad de Parkinson. En efecto, la depresión es un padecimiento asociado a esta enfermedad que muchas veces se presenta incluso antes de los signos visibles del Parkinson.
Raúl era un hombre divertido y alegre, además de aprovechar sus días libres con su mujer, una de las cosas que más le gustaban era incorporar a sus nietos en cada paseo o plan que hacía y jugar con ellos a cualquier cosa que se les ocurriera.
Cuando Raúl cumplió sus 60 años algo le pasó. Esos números tan redondos estallaron en su cabeza como bombas y de repente comenzó a sentirse “viejo”, empezó a hacer cálculos y se preguntaba cuánto tiempo de vida le quedaría, la idea de la muerte comenzó a tomar fuerza en sus pensamientos y sentía que le quedaban pocos años para disfrutar con su familia y sus amigos. Por supuesto, eso fue hace mucho tiempo y todavía hoy sus nietos — que ya están mayores — van a visitarlo con frecuencia.
En aquel entonces, Raúl se deprimió mucho y su angustia y temor a la muerte no cesaban. Luego de un tiempo comenzaron a manifestarse otros síntomas que finalmente resultaron ser producto de la llamada enfermedad de Parkinson. La depresión es algo muy común en las personas que padecen esta enfermedad y generalmente se manifiesta como una señal previa a los signos que son visibles.
La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Es un trastorno que afecta a las neuronas (a las células) que controlan los movimientos musculares mediante la producción de una sustancia química llamada dopamina, que es la encargada de enviar las señales que ayudan a coordinar los movimientos.
En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren o no funcionan correctamente. Por eso los síntomas de la enfermedad de Parkinson son básicamente 4:
- Temblor: en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
- Rigidez: en los brazos, las piernas y el tronco.
- Lentitud: en los movimientos.
- Inestabilidad corporal: problemas de equilibrio y coordinación.
- Dificultad para tragar y masticar.
- Cambios en el habla.
- Problemas urinarios o estreñimiento.
- Problemas en la piel.
- Problemas para dormir.
- Calambres musculares.
- Fatiga y pérdida de la energía.
- Disfunción sexual.
- Problemas con el pensamiento y la memoria, y en casos muy avanzados, demencia.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta los pensamientos y las acciones de las personas. En el caso de quienes padecen la enfermedad de Parkinson, ésta puede presentarse antes y durante la enfermedad, pero puede ser tratada y controlada con terapia y medicamentos.
Por el contario, si la depresión dura por periodos prolongados en las personas que tienen Parkinson, puede potenciar otros síntomas relacionados, como son:
- Trastornos del sueño
- Incapacidad de encontrar placer en las cosas
- Cambios en el apetito
- Dificultad para concentrarse
- Fatiga
- Ansiedad
- Cambios en el estado de ánimo
- Autoestima baja
- Pensamientos de muerte
Aún cuando los síntomas de la enfermedad no sean tantos ni tan avanzados, la dificultad en los movimientos y la coordinación pueden hacer difícil la convivencia el Parkinson, no sólo por parte de quien la padece sino también de los familiares y las personas que acompañan a los enfermos.
En este sentido, algunos estudios han demostrado que las personas cercanas a los pacientes que padecen de la enfermedad de Parkinson, como los hijos o los hermanos, tienen más posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad.
Por eso, ya sea que tú padezcas de la enfermedad de Parkinson o vivas con un ser querido que tiene esta condición, nunca está de más asesorarte sobre cómo sobrellevar esta situación. La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, es decir que no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado es posible controlarlo para mantener una mejor calidad de vida.
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28/2/11
¿Por qué los hombres viven menos? y ¿qué puedes hacer para cambiar esto?
Las estadísticas indican que los hombres mueren antes que las mujeres por enfermedades que, en general, se pueden prevenir. Una de las causas principales es que los hombres suelen ocultar sus malestares, evitan ir al médico, y generalmente no se hacen los exámenes periódicos recomendados. Aquí te contamos porqué un verdadero hombre es fuerte y valiente y debe aprender a cuidar su salud.
¿Te has dado cuenta de que si vas por la calle es más común ver a un grupo de mujeres ancianas que a un grupo de hombres ancianos? Muchas personas también han perdido a sus abuelitos varones prematuramente, y es más frecuente que sean las mujeres las que se quedan viudas. ¿Por qué los hombres tienden a morir antes?
Varias estadísticas indican que los hombres son más propensos a sufrir más enfermedades crónicas, más enfermedades cardíacas y otras relacionadas con el sistema inmunológico, y su expectativa de vida es menor a la de las mujeres.
Algunos investigadores opinan que esto puede estar vinculado a cuestiones culturales, ya que desde que nacen les están indicando que “los hombres no lloran”. Entonces, en general, tienden a cerrarse y a ocultar sus dolores, se resisten a ir al médico, les cuesta más hablar sobre sus problemas de salud, en especial de algunos como la disfunción eréctil (que puede ser síntoma de alguna enfermedad más grave, como la diabetes o problemas cardíacos), y así también evitan hacerse análisis y chequeos preventivos.
Combinado con esto, el estilo de vida de los hombres tiende a ser más nocivo para la salud. En general fuman más que las mujeres, toman más bebidas alcohólicas y tienden a llevar una dieta menos saludable que sus parejas del sexo opuesto.
Por eso, un verdadero hombre que se jacte de ser valiente no debería tenerle miedo a su visita médica ni le debería faltar coraje y dedicación para modificar esos hábitos nocivos que le quitan años de vida. ¿Te gustaría mantenerte sano por más tiempo y vivir más? ¡Anímate!
Algunas medidas que puedes empezar a considerar hoy mismo son:
Imágen © iStockphoto.com / yurok
Fuente
¿Te has dado cuenta de que si vas por la calle es más común ver a un grupo de mujeres ancianas que a un grupo de hombres ancianos? Muchas personas también han perdido a sus abuelitos varones prematuramente, y es más frecuente que sean las mujeres las que se quedan viudas. ¿Por qué los hombres tienden a morir antes?
Varias estadísticas indican que los hombres son más propensos a sufrir más enfermedades crónicas, más enfermedades cardíacas y otras relacionadas con el sistema inmunológico, y su expectativa de vida es menor a la de las mujeres.
Algunos investigadores opinan que esto puede estar vinculado a cuestiones culturales, ya que desde que nacen les están indicando que “los hombres no lloran”. Entonces, en general, tienden a cerrarse y a ocultar sus dolores, se resisten a ir al médico, les cuesta más hablar sobre sus problemas de salud, en especial de algunos como la disfunción eréctil (que puede ser síntoma de alguna enfermedad más grave, como la diabetes o problemas cardíacos), y así también evitan hacerse análisis y chequeos preventivos.
Combinado con esto, el estilo de vida de los hombres tiende a ser más nocivo para la salud. En general fuman más que las mujeres, toman más bebidas alcohólicas y tienden a llevar una dieta menos saludable que sus parejas del sexo opuesto.
Por eso, un verdadero hombre que se jacte de ser valiente no debería tenerle miedo a su visita médica ni le debería faltar coraje y dedicación para modificar esos hábitos nocivos que le quitan años de vida. ¿Te gustaría mantenerte sano por más tiempo y vivir más? ¡Anímate!
Algunas medidas que puedes empezar a considerar hoy mismo son:
- Visita a tu médico y habla claro sobre tus molestias, despeja todas tus dudas y analiza con él o ella los estudios que deberías realizarte de acuerdo a tu edad, a tus antecedentes personales y familiares y tus síntomas (si tienes alguno).
- Chequeo de presión arterial a partir de los 20 años. La presión se considera normal cuando está en 120/80, y se considera elevada si está en 140/90 o más.
- Chequeo de tu índice de masa corporal (IMC). Este se determina por una fórmula de acuerdo tu peso y tu estatura. Esto indica el porcentaje de grasa en tu cuerpo y dice si estás en sobrepeso u obeso. El exceso de peso se asocia a muchos problemas de salud, incluyendo enfermedades crónicas. Lo normal es entre 18.5 y 24.5%. Entre 25 y 30% es sobrepeso y más de 30% es obesidad.
- Chequeo de tu nivel de colesterol en la sangre a los 20 años (si estás en mayor riesgo: si fumas, tienes diabetes, presión alta o antecedentes familiares de enfermedades cardíacas) y periódicamente a partir de los 35.
- Chequeo de tu nivel de azúcar en la sangre a los 20 años si tienes la presión elevada, a partir de los 30 años si estás en riesgo, periódicamente a partir de los 40.
- Chequeo para VIH, sífilis y otra enfermedades sexuales si estás en riesgo las veces que sea necesario), pero recuerda que el hecho de hacerse exámenes de detección no te protege. El limitar el número de parejas sexuales y usar condones es lo que te protege.
- Chequeo para la próstata a partir de los 40 si estás en mayor riesgo, rutinariamente a partir de los 50.
- Chequeo para la detección del cáncer del colon a los 50, antes si estás en mayor riesgo (si algún familiar cercano tuvo cáncer del colon o del recto antes de los 50 años).
- Chequeo para descartar aneurisma de la aorta abdominal: si tienes entre 65 y 75 años de edad y has fumado en algún momento de tu vida, se recomienda un examen para la detección de lo que se denomina un aneurisma de la aorta abdominal, que es una arteria, o sea un vaso sanguíneo que se encuentra en el abdomen (la panza) y que en este caso se dilata (se expande) anormalmente debido a que sus paredes se han debilitado. El riesgo es que si no se trata puede explotar. Si se detecta, se puede tratar.
- Reconoce y busca ayuda para el tratamiento de la depresión. Los hombres se deprimen más de lo que se identifica y sus reacciones son diferentes y pueden no ser tan obvias. Por ejemplo pueden recurrir a pasar mucho tiempo viendo la televisión, bebiendo mucho alcohol, teniendo problemas para dormir, cambios en el estado de ánimo y/o desinterés sexual. Además, las estadísticas indican que mientras que las mujeres en general intentan suicidarse sin concretarlo, los hombres van directo al punto. Por eso la tasa de muertes por suicidio es mayor en ellos.
- Es importante que consideres que tu riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular (enfermedad coronaria) podría ser mayor. Este es el problema principal en los hombres, en ellos el riesgo de sufrir infartos y enfermedades cardíacas es mayor que en las mujeres. Para disminuir tu riesgo: evita fumar, lleva una dieta saludable, si tomas bebidas alcohólicas, hazlo en moderación; haz ejercicios regularmente (mínimo 30 minutos diarios), mantén un peso saludable, realízate un chequeo médico anual, y si es necesario, toma los medicamentos que te recomienda tu médico para controlar tu colesterol, tu presión arterial o tu diabetes.
Imágen © iStockphoto.com / yurok
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25/10/10
Hacer ejercicio: un remedio para el insomnio
¿Tienes problemas para dormir? Si es así, ¿has pensado en hacer ejercicio para conciliar el sueño? Si no lo has pensado, te invito a que lo hagas. Hay evidencia científica de que hacer ejercicio es bueno para combatir el insomnio. Aquí te cuento más detalles para que te animes a usar este antídoto contra las interminables noches sin poder dormir.
La verdad es que no envidio a las personas que tienen problemas para dormir. Pienso en la idea de llegar a la cama, apagar la luz y dar vueltas y vueltas sin poder conciliar el sueño y me solidarizo con aquellos que sufren de insomnio.
Algunos cuentan ovejas, otros leen en la cama, hay quienes se levantan a la mitad de la noche a tomar un vaso de leche tibia o a darse un baño caliente. Pero muchos de los que sufren de insomnio, ya se dieron por vencidos probando remedios caseros y decidieron empezar a tomar pastillas para dormir. Eso sí, algunos guardan la esperanza de encontrar otra alternativa para no tener que recurrir a los medicamentos.
¿A qué se debe el insomnio? Hay varias causas (ansiedad, depresión, exceso de cafeína, nicotina o alcohol, efecto secundario de algunas medicinas o suplementos, algunas condiciones médicas, etc.). Pero quizá encabezando la lista se encuentra el estrés. Si vives estresado(a) por alguna situación relacionada con el trabajo, la salud, la familia o la escuela, tu mente se podría mantener excesivamente activa durante la noche causándote dificultad para dormir.
Antes de que salgas corriendo a gastar tu dinero en medicamentos para dormir, considera algo muy sencillo, hacer ejercicio. Existen varios estudios científicos que respaldan la teoría de que el hacer ejercicio promueve el descanso y la relajación. La razón es sencilla: cuando te ejercitas, los niveles de las hormonas del estrés disminuyen y puedes relajarte.
En un estudio reciente realizado entre adultos de 50 a 55 años de edad que sufrían de insomnio, se encontró que el hacer ejercicios aeróbicos de manera regular mejora muchísimo la calidad del sueño, el estado de ánimo, la energía y la vitalidad. Esta investigación hecha por investigadores en Northwestern Medicine University es muy importante porque demuestra que el ejercicio tuvo un impacto mayor en la calidad del sueño, que otras alternativas a los fármacos que se formulan para poder dormir profundamente por varias horas en personas que no tenían otros problemas.
Siempre es mejor no tener que depender de medicamentos para lograr conciliar el sueño. Si tienes dificultades para dormir, ¿por qué no lo intentas? Para hacer ejercicio no necesitas nada más que voluntad.
Además no tienes que gastar dinero—caminar o correr al aire libre es gratis- y puedes disfrutar de la recompensa que te trae una buena noche de descanso. Además la actividad física traerá otros beneficios a tu salud en general.
Recuerda que dormir es indispensable para tener una salud diez puntos, así como la buena nutrición y el ejercicio regular.
Si tienes insomnio, puedes valerte del ejercicio para tener dulces sueños. ¡Qué buen antídoto!
>>>Informe sobre el tratamiento del insomnio de forma natural<<<
La verdad es que no envidio a las personas que tienen problemas para dormir. Pienso en la idea de llegar a la cama, apagar la luz y dar vueltas y vueltas sin poder conciliar el sueño y me solidarizo con aquellos que sufren de insomnio.
Algunos cuentan ovejas, otros leen en la cama, hay quienes se levantan a la mitad de la noche a tomar un vaso de leche tibia o a darse un baño caliente. Pero muchos de los que sufren de insomnio, ya se dieron por vencidos probando remedios caseros y decidieron empezar a tomar pastillas para dormir. Eso sí, algunos guardan la esperanza de encontrar otra alternativa para no tener que recurrir a los medicamentos.
¿A qué se debe el insomnio? Hay varias causas (ansiedad, depresión, exceso de cafeína, nicotina o alcohol, efecto secundario de algunas medicinas o suplementos, algunas condiciones médicas, etc.). Pero quizá encabezando la lista se encuentra el estrés. Si vives estresado(a) por alguna situación relacionada con el trabajo, la salud, la familia o la escuela, tu mente se podría mantener excesivamente activa durante la noche causándote dificultad para dormir.
Antes de que salgas corriendo a gastar tu dinero en medicamentos para dormir, considera algo muy sencillo, hacer ejercicio. Existen varios estudios científicos que respaldan la teoría de que el hacer ejercicio promueve el descanso y la relajación. La razón es sencilla: cuando te ejercitas, los niveles de las hormonas del estrés disminuyen y puedes relajarte.
En un estudio reciente realizado entre adultos de 50 a 55 años de edad que sufrían de insomnio, se encontró que el hacer ejercicios aeróbicos de manera regular mejora muchísimo la calidad del sueño, el estado de ánimo, la energía y la vitalidad. Esta investigación hecha por investigadores en Northwestern Medicine University es muy importante porque demuestra que el ejercicio tuvo un impacto mayor en la calidad del sueño, que otras alternativas a los fármacos que se formulan para poder dormir profundamente por varias horas en personas que no tenían otros problemas.
Siempre es mejor no tener que depender de medicamentos para lograr conciliar el sueño. Si tienes dificultades para dormir, ¿por qué no lo intentas? Para hacer ejercicio no necesitas nada más que voluntad.
Además no tienes que gastar dinero—caminar o correr al aire libre es gratis- y puedes disfrutar de la recompensa que te trae una buena noche de descanso. Además la actividad física traerá otros beneficios a tu salud en general.
Recuerda que dormir es indispensable para tener una salud diez puntos, así como la buena nutrición y el ejercicio regular.
Si tienes insomnio, puedes valerte del ejercicio para tener dulces sueños. ¡Qué buen antídoto!
>>>Informe sobre el tratamiento del insomnio de forma natural<<<
14/8/10
El Insomnio
¿Qué es el insomnio?
Tipos y causas del insomnio
Con el término "insomnio" se denomina la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o bien la falta de sueño reparador. Es el transtorno del sueño más frecuente y de mayor repercusión sociosanitaria.
Según la O.M.S. (Organización mundial para la Salud), para establecer el diagnóstico de insomnio, deben considerarse esenciales los siguientes rasgos clínicos:
-Que la alteración se presente por lo menos tres veces a la semana durante al menos un mes.
-Que exista una preocupación excesiva, tanto durante el día como por la
noche, sobre el hecho de no dormir y sus consecuencias.
-Que la calidad o cantidad insatisfactorias del sueño produzcan un malestar general o interfieran con las funciones sociales y ocupaciones del enfermo.
No debe considerarse como insomnio el dormir poco tiempo si la calidad del sueño es buena y no se afecta la actividad ni el estado de alerta diurnos. (Las necesidades de sueño varían mucho entre las personas. Puede haber personas sanas que duermen 3 horas y se sienten bien el resto del día, y otras acostumbradas a dormir 10-12 horas diarias, que se sienten privadas de sueño o cansados cuando "sólo" han podido dormir 7 horas. La mayoría de los adultos duermen entre 5 y 9 horas, siendo lo más frecuente unas 7-8 horas.)
La prevalencia del insomnio es elevada. En el periodo de un año, alrededor de un tercio de la población adulta tiene algún problema de insomnio; y en la mitad de ellos aproximadamente, el insomnio es importante o crónico. Es más frecuente en los ancianos, ya que aproximadamente la mitad de los mayores de 65 años tienen alguna dificultad en el inicio y mantenimiento del sueño. Su prevalencia es mayor en las mujeres que en los hombres, en los pacientes con problemas médicos o psiquiátricos, en los consumidores de sustancias de abuso, y en personas con posiciones socio-económica y educacional bajas.
TIPOS Y CAUSAS DEL INSOMNIO
Con el fin de orientar el diagnóstico y tratamiento, suele clasificarse el insomnio según su etiología, según su forma de presentación (de inicio, de mantenimiento, despertar precoz) y según su duración (transitorio, si dura unas pocas noches; de corta duración, si dura menos de tres semanas; crónico o de larga duración, si dura más de tres semanas -meses o años-).
Los insomnios transitorios o de corta duración suelen estar producidos por diversas circunstancias ambientales o situaciones de estrés, como por ejemplo: presentarse a exámenes, la hospitalización, la pérdida de un familiar, la recuperación postoperatoria, el dolor, problemas laborales, trabajo en turnos, uso de fármacos o sustancias estimulantes, cambio de residencia, ruido, la retirada de fármacos hipnóticos, los viajes con cambio horario ("jet lag"), etc. Al desaparecer o aliviarse estas causas, lo hace el insomnio. En muchos casos este tipo de insomnio puede ser autolimitado, en el sentido de que la misma falta de sueño aumenta la tendencia a dormir.
Aproximadamente, del 10 al 15% de los pacientes con insomnio crónico, abusan del consumo de sustancias, principalmente del alcohol y otros sedantes. Aunque el alcohol puede favorecer el inicio del sueño, también produce una fragmentación del mismo, ya sea por deprivación y síntomas de abstinencia durante el sueño o bien debido a efectos somáticos (por ejemplo cefaleas, dolor gástrico, poliuria, etc.). También puede contribuir al insomnio el uso o el abuso de algunos fármacos (anfetaminas y derivados, teofilina, beta-bloqueantes y beta-estimulantes, l-dopa, algunos antidepresivos, corticoides, etc.), de sustancias (cafeína, nicotina, etc.), así como la abstinencia de algunas sustancias (alcohol, sedantes, etc.).
El insomnio puede ser debido también a muchos trastornos orgánicos, tales como los que producen dolor o malestar (cefaleas, infecciones dentales, úlcera péptica, enfermedades reumáticas, dolor crónico asociado frecuentemente a depresión, etc.), hipertiroidismo, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, angina de pecho, insuficiencia renal, poliuria, asma, reflujo gastroesofágico, fiebre, tos, enfermedad de Párkinson, lesión cerebral, etc.
TRATAMIENTO DEL INSOMNIO
¿Debe tratarse el insomnio?
Si el dormir poco no ocasiona problemas a la persona y su rendimiento diurno es normal, no es necesario un tratamiento.
Pero el no poder dormir puede producir irritación y hasta un estado de desesperación en algunos pacientes. Puede ser la causa de diversas quejas durante el día, tales como cansancio, somnolencia, dificultad para concentrarse, dificultad para recordar, menor tolerancia a pequeños problemas, disminución de rendimiento en el trabajo, empeoramiento de relaciones familiares y sociales, dormirse a destiempo o inoportunamente, disminución de la sensación de bienestar, accidentes más frecuentes (incluidos los de tráfico), etc.
En muchos casos de pacientes con insomnio importante puede ser conveniente proporcionar alivio sintomático, ya que los beneficios que se consiguen con el tratamiento son considerables y superan los riesgos que conlleva.
TRATAMIENTO ETIOLÓGICO
Siempre que sea posible, el tratamiento del insomnio debe dirigirse a tratar el trastorno subyacente, es decir, tratar el problema que provoca este insomnio.
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO
Cuando no sea posible identificar la causa del insomnio podrá recurrirse o no al tratamiento farmacológico, pero siempre deberán aplicarse otras medidas de tratamiento no farmacológico, especialmente en pacientes con insomnio crónico.
Entre los recursos "no farmacológicos" de tratamiento del insomnio, se incluyen las medidas sobre la higiene del ciclo sueño-vigilia, el "control de estímulos", la restricción del sueño, la cronoterapia, la terapia con luz artificial, las técnicas de relajación y las terapias cognitivas. En caso necesario, habrá que acudir a un profesional especialista en este tipo de terapias (psiquiatras, psicólogos, etc.).
HIGIENE DEL SUEÑO
Con la expresión "higiene del sueño" se describen distintas pautas de comportamiento que conducen al sueño. Son medidas que deben llevarse a la práctica aunque el paciente inicie un tratamiento con fármacos hipnóticos, ya que se potenciará su eficacia y podrán suspenderse más fácilmente (una vez que el paciente haya puesto en marcha esas medidas). Entre ellas se encuentran:
Tener unas espectativas de sueño realistas. Puede tranquilizar al paciente saber que puede ser normal dormir poco si durante el día no está cansado o somnoliento, que el tiempo de sueño disminuye con la edad, y que muchas veces el insomnio es autolimitado, es decir que se termina sin hacer nada especial.
Duerma tanto como sea necesario para sentirse descansado durante el día siguiente. La disminución del tiempo que se pasa en la cama parece solidificar el sueño. Por el contrario, la permanencia durante demasiado tiempo en la cama parece estar relacionada con un sueño superficial y fragmentado.
Levántese cada día a la misma hora, siete días a la semana. Aunque se duerma mal e incluso los fines de semana.
(Despertarse por la mañana a una hora regular induce la regularidad en el inicio del sueño).
El ejercicio físico moderado favorece el sueño; el ejercicio intenso y esporádico lo perjudica.
Procurar que el dormitorio sea confortable. Es decir, sin ruidos (coloque alfombras, cortinas, cierre la puerta),, temperatura mayor de 15 grados y menor de 25, con ropa, colchón, etc., que resulten cómodos.
Evitar las bebidas que contienen cafeína (café, té, y bebidas de cola), especialmente a partir del mediodía, ya que pueden producir insomnio o disminuir la profundidad del sueño.
Evitar el alcohol, ya que aunque produce somnolencia, da lugar a un sueño fragmentado.
Evitar la administración de fármacos con efectos estimulantes del SNC, tales como anorexígenos, anfetaminas, antidepresivos de tipo estimulante, preparados tiroideos, broncodilatadores, etc. Si son necesarios, administrarlos por la mañana.
No ir a la cama con hambre. A veces un vaso de leche puede favorecer el sueño.
Evitar cenas copiosas que pueden ocasionar molestias digestivas que dificultan el sueño.
Evitar la ingesta excesiva de líquidos y de diuréticos al final del día, que pueden producir el llenado de la vejiga urinaria y necesidad de orinar que despierta al paciente, sobre todo si es anciano con menor capacidad vesical.
El uso habitual del tabaco altera el sueño.
Si se encuentra en la situación de haberse despertado y estar mirando el reloj, ponga el reloj debajo de la cama o cúbralo.
CONTROL DE ESTÍMULOS
Ir a la cama cuando se tiene sueño.
No realizar en la cama actividades como trabajar, leer, comer o ver la televisión. La única excepción es la actividad sexual.
Si no consigue conciliar el sueño en un rato (por ejemplo, 10-30 minutos, aunque no debe estarse pendiente del reloj), el paciente debe levantarse y salir de la habitación, realizar alguna actividad y cuando empiece a tener sueño volver a la habitación a dormir. Así se trata de asociar la cama y el dormitorio con el hecho de dormirse rápidamente.
Repetir lo anterior las veces que sea necesario. Será menos necesario conforme se vaya asociando el dormitorio con el sueño.
Poner el despertador y levantarse todos los días a la misma hora, independientemente de lo que se haya dormido cada noche, con el fin de conseguir y mantener un determinado ritmo del ciclo sueño-vigilia.
No dormir siestas durante el día.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO.
Los fármacos hipnóticos constituyen un recurso ampliamente utilizado en el tratamiento sintomático de pacientes con insomnio. Su principal indicación es el insomnio transitorio o el de corta duración, así como el uso intermitente en el insomnio crónico. En cualquier caso se recomienda una duración corta del tratamiento (días o semanas) con el fin de reducir el riesgo de que se produzcan fenómenos de tolerancia o dependencia. Sin embargo, es muy frecuente la utilización diaria de hipnóticos durante largas temporadas, debido a motivos diversos, tales como la dificultad crónica para conciliar el sueño, la falta de revisiones periódicas o el desconocimiento de la causa del insomnio (por ejemplo, una depresión no diagnosticada).
Un buen hipnótico debe inducir el sueño de forma rápida y mantenerlo durante unas 7 u 8 horas, evitando los despertares frecuentes; no debe producir efectos adversos, entre los que se encuentran los efectos residuales de la mañana siguiente (somnolencia, disminución del rendimiento psicomotor, etc.), o fenómenos de dependencia (efecto rebote o síntomas de abstinencia); su administración prolongada no debiera disminuir su efecto, es decir; que no se produzca tolerancia; y no deben alterar la arquitectura del sueño, de manera que todas las fases o etapas del sueño estén presentes durante el tiempo que les corresponde.
Se utilizan como hipnóticos distintas clases de medicamentos. No hay un hipnótico que esté indicado en todas las formas de insomnio.
>>>Informe sobre el tratamiento del insomnio de forma natural<<<
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