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9/3/11

Depresión: ¿un síntoma previo a la enfermedad de Parkinson?


Cuando la tristeza y el mal humor se prolongan por mucho tiempo pueden transformarse en depresión. Esto, en personas mayores de 60 años, puede ser un síntoma de algo más profundo: la enfermedad de Parkinson. En efecto, la depresión es un padecimiento asociado a esta enfermedad que muchas veces se presenta incluso antes de los signos visibles del Parkinson.


Raúl era un hombre divertido y alegre, además de aprovechar sus días libres con su mujer, una de las cosas que más le gustaban era incorporar a sus nietos en cada paseo o plan que hacía y jugar con ellos a cualquier cosa que se les ocurriera.

Cuando Raúl cumplió sus 60 años algo le pasó. Esos números tan redondos estallaron en su cabeza como bombas y de repente comenzó a sentirse “viejo”, empezó a hacer cálculos y se preguntaba cuánto tiempo de vida le quedaría, la idea de la muerte comenzó a tomar fuerza en sus pensamientos y sentía que le quedaban pocos años para disfrutar con su familia y sus amigos. Por supuesto, eso fue hace mucho tiempo y todavía hoy sus nietos — que ya están mayores — van a visitarlo con frecuencia.

En aquel entonces, Raúl se deprimió mucho y su angustia y temor a la muerte no cesaban. Luego de un tiempo comenzaron a manifestarse otros síntomas que finalmente resultaron ser producto de la llamada enfermedad de Parkinson. La depresión es algo muy común en las personas que padecen esta enfermedad y generalmente se manifiesta como una señal previa a los signos que son visibles.

La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Es un trastorno que afecta a las neuronas (a las células) que controlan los movimientos musculares mediante la producción de una sustancia química llamada dopamina, que es la encargada de enviar las señales que ayudan a coordinar los movimientos.

En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren o no funcionan correctamente. Por eso los síntomas de la enfermedad de Parkinson son básicamente 4:
  • Temblor: en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez: en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud: en los movimientos.
  • Inestabilidad corporal: problemas de equilibrio y coordinación.
Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson no se producen de un día para otro sino que comienzan lenta y gradualmente. El signo más notorio es el de los temblores, pero no ocurre en todos los casos. Con el tiempo, pueden aparecer otros signos y síntomas asociados a esta enfermedad, que se presentan de manera diferente en cada persona. Entre ellos:
  • Dificultad para tragar y masticar.
  • Cambios en el habla.
  • Problemas urinarios o estreñimiento.
  • Problemas en la piel.
  • Problemas para dormir.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga y pérdida de la energía.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas con el pensamiento y la memoria, y en casos muy avanzados, demencia.
Este tipo de síntomas hacen que todo sea más costoso para quienes padecen la enfermedad de Parkinson, desde levantarse por las mañanas hasta conversar con un vecino, escribir un correo electrónico o leer el periódico. Por eso, es frecuente que tengan cambios de humor, cansancio, irritabilidad y depresión sin una razón aparente.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta los pensamientos y las acciones de las personas. En el caso de quienes padecen la enfermedad de Parkinson, ésta puede presentarse antes y durante la enfermedad, pero puede ser tratada y controlada con terapia y medicamentos.

Por el contario, si la depresión dura por periodos prolongados en las personas que tienen Parkinson, puede potenciar otros síntomas relacionados, como son:
  • Trastornos del sueño
  • Incapacidad de encontrar placer en las cosas
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Autoestima baja
  • Pensamientos de muerte
Ocasionalmente, en algunas personas, como efecto secundario al tratamiento, pueden aparecer otros síntomas como alucinaciones, paranoia y creencias falsas. Cuando esto sucede, el médico y la familia podrán distinguir si es debido a la medicina o al avance de la enfermedad. Si es la medicina, al suspenderse, desaparecen estos síntomas.

Aún cuando los síntomas de la enfermedad no sean tantos ni tan avanzados, la dificultad en los movimientos y la coordinación pueden hacer difícil la convivencia el Parkinson, no sólo por parte de quien la padece sino también de los familiares y las personas que acompañan a los enfermos.
En este sentido, algunos estudios han demostrado que las personas cercanas a los pacientes que padecen de la enfermedad de Parkinson, como los hijos o los hermanos, tienen más posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad.

Por eso, ya sea que tú padezcas de la enfermedad de Parkinson o vivas con un ser querido que tiene esta condición, nunca está de más asesorarte sobre cómo sobrellevar esta situación. La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, es decir que no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado es posible controlarlo para mantener una mejor calidad de vida.

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11/11/10

¿Tienes sobrepeso? Que no sea una excusa para no hacer nada


¿Tienes sobrepeso y crees que no puedes o tienes que  hacer ejercicio? ¿Crees que tienes limitaciones para poner tu cuerpo en funcion? Lo más logico es que esas sean solamente excusas. El ejercicio físico es saludable para todas las personas. Incluso a ti, con esas libras de más, te ayudará a reducir peso, reducir el riesgo de adquirir algunas enfermedades, disminuir el estrés y una mejor calidad de vida en general. Descubre cómo en esta seccion.

Claudia se asombro cuando Luis la sacó a bailar en el la fiesta que hicieron después de salir del trabajo. No se lo imaginaba de otra manera que no fuera tecleando frente al monitor viendo historias de ciencia ficción o leyendo las últimas noticias tecnológicas que se difunden en el mundo.

 Su compañero continua haciendo todo eso, pero hace unos meses decidió comenzar a tomar clases de gimnasia rítmica: “fui para complecer a alguien que me insistía mucho. La primera clase fue un desastre, hacía todo al revés y siempre estaba fuera de tiempo, la segunda fue algo mejor y poco a poco empecé a ver que podía dominar los movimientos de mi cuerpo”, recuerda  Luis y sonríe: “Ahora, cuando alguien nuevo se entra  al grupo, me veo al espejo y recuerdo todo ese sobrepeso..... ese primer día, ufff...y me sigo sorprendiendo de cuánto he progresado”.

Luego de varios meses ejercitando, Luis no sólo le da respiro a su teclado sino también a su cuerpo: recuperó el movimiento, perdió más de 21 kilos (46 libras), ganó buen humor y sumó a sus clases de gimnasia 1 hora de caminata diaria. Y este es sólo el inicio. Está feliz con los cambios que nota en su cuerpo y pretende seguir perdiendo kilos o libras acompañando la gimnasia con una alimentación más sana –claro- y, sobre todo, adoptando nuevos hábitos, que al final mejoran su autoestima y potencian su creatividad.

¿Y tú creías que con tus kilos de más no podías hacer ejecicios? ¿Acaso hay un límite para el ejercicio y el entretenimiento? En general no lo hay. Una vez conocí a una profesora de tango que era obesa y realmente “le sacaba brillo al piso”. El baile es otra alternativa sumamente divertida para quienes quieren combatir al sedentarismo. ¡Anímate! Busca ropa cómoda, elige qué y dónde y ponte en movimiento.

Otras alternativas para ejercitarte pueden ser actividades acuáticas, como natación, bicicleta fija y yoga o ejercicios de estiramiento, sin olvidar tareas cotidianas como subir y bajar escaleras, limpiar la casa, ocuparse del jardín, lavar el auto y todas aquellas que impliquen poner el cuerpo en movimiento.

Recuerda que debes empezar siempre realizando movimientos lentos, hasta que los músculos entren en calor, y que la idea no es hacer todo de golpe sino que el ejercicio debe ser gradual.
Poco a poco irás notando los beneficios de la actividad física, que no sólo te ayuda a quemar calorías y a perder peso sino que además reduce el riesgo de sufrir enfermedades y ataques cardíacos, hipertensión (presión alta) y diabetes tipo 2.

Comparablemente, la actividad física mejora tu fuerza, músculos, huesos y coordinación (como le ha ocurrido a Luis), y de ese modo eleva tu calidad de vida facilitando todas tus tareas diarias, como subir un piso por las escaleras, atarte los cordones de los zapatos e incluso dormir muy mejor.

Y si todo esto todavía no te convence, recuerda que el ejercicio también tiene beneficios psicológicos; por ejemplo, te ayuda a elevar la autoestima, mejora el humor y combate el stress.
Ahora que estás considerando la posibilidad de ejercitarte, aquí tienes 10 consejos para que tengas mas fe en estas ideas:
  1. Confía en ti mismo y ten en cuenta que cada pequeño paso se suma para obtener grandes resultados con el tiempo.
  2. Proponte alcanzar objetivos que sean posibles, no ideales. Por ejemplo, puedes comenzar ejercitándote de 5 a 10 minutos algunas veces por semana y luego ir agregando actividades a medida que vayas concretando ese propósito.
  3. Puedes ejercitarte en todo momento, moviendo tus pies mientras esperas que el microondas termine de calentar la comida, reemplazando el ascensor por las escaleras, durante los descansos en la oficina, etc.
  4. Si puedes, utiliza un cuenta-pasos durante el día para corroborar la cantidad de pasos que das y proponte incrementarlos un poco más cada día.
  5. Programa pequeños descansos de 10 a 15 minutos durante el día, para hacer alguna actividad física.
  6. No te exijas demasiado, el ejercicio debe sentirse cómodo. Y si tienes alguna limitación de salud, lo mejor es consultar con tu médico antes de comenzar una rutina de ejercicios.
  7. No te desanimes si no te gusta la actividad que elegiste. Prueba distintas alternativas para ejercitarte, hasta que encuentres la que más te divierta.
  8. Si lo prefieres, escucha música de tu agrado, puede ser estimulante a la hora de ejercitarte.
  9. Trata de buscar a alguien que comparta el ejercicio contigo, siempre es más divertido cuando lo haces con amigos.
  10. Por último, lleva un diario y anota tu progreso. ¡Te sorprenderá cuando veas los resultados!
Ahora sí, ponte en funcion y no te decaigas si no puedes realizar uno que otro ejercicio en particular. Sigue probando y enorgullécete de cada logro, por pequeño que sea. Haz un compromiso contigo mismo para mantener y en lo posible incrementar tu nivel de actividad, aunque sean unos pocos minutos por día. Convierte al ejercicio en una rutina diaria y no te olvides de divertirte.

¡Recuerda! El sobrepeso no es una excusa para no hacer nada.

Aqui te dejo un enlace de un  plan que te aseguro es el mejor en español que hay para reducir de peso, este programa derriva todos los viejos conceptos,mentiras y demas , te invito a que hagas clic y lo conoscas.