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17/3/11

Que!? Alergia! Semen! - Alergia Sexual

Que!? Alergia! Semen!....La denominada enfermedad post-orgásmica es una enfermedad poco común que padecen algunos hombres después de la eyaculación, de la que se conoce muy poco. Al respecto, investigaciones recientes parecen indicar que esta enfermedad es en realidad una reacción alérgica al semen propio. Aquí te contamos más detalles sobre estos hallazgos.

“Tengo alergia a la saliva de mi novio, porque cada vez que me besa el cuello me brota”, se quejaba Carla ante las risas y burlas de sus amigas, que cuando se ponían serias y trataban de ayudarla le decían que no podía ser, que seguramente era algo psicológico.

Sin embargo, si bien Carla dejó a su chico antes de averiguar qué era lo que realmente le ocurría, es cierto que existen alergias raras. En el caso del beso, hay algunos ejemplos de alergias cuando la otra persona ha tomado algún medicamento o algún alimento que puede causarle una alergia a su compañero.

Otro caso que no es muy común es la alergia al semen. Muchos conocen la alergia al látex del preservativo, que se resuelve buscando un método diferente de protección, pero si una mujer siente picazón e irritación luego de tener relaciones sexuales, puede ser que tenga alergia al semen de su pareja.

Más extraña aún es la alergia que puede padecer el hombre a su propio semen. En estos casos, la alergia al semen de uno mismo sería la causante de lo que se conoce como enfermedad o síndrome post-orgásmico, que se manifiesta con síntomas similares a los de la gripe después de la eyaculación.

Así lo considera el especialista Marcel Waldinger, profesor de psicofarmacología sexual en la Universidad de Utrecht en Holanda, quien publicó dos estudios que sugieren que los hombres con este problema tienen alergia a su propio semen y que un tratamiento conocido como terapia de hiposensibilización puede reducir su impacto.

De este modo, los hallazgos de Waldinger y su equipo contradicen la idea de que las quejas que presentaban los hombres con este problema tenían una causa psicológica y demuestran que una reacción autoalérgica al semen es la causa más probable del malestar.

El síndrome post-orgásmico es una condición inusual y poco conocida que se presenta inmediatamente después de eyacular, con síntomas similares a los de la gripe. Puede provocar fiebre, salida de mucosidad por la nariz, cansancio y ardor en los ojos, generando un malestar que puede durar hasta una semana.

La terapia de hiposensibilización, por su parte, es una técnica muy conocida para tratar las alergias, también llamada inmunoterapia alergénica. Consiste en exponer al cuerpo repetidamente a cantidades pequeñas del alergeno (en este caso el semen) que se aumentan gradualmente a lo largo de varios años. Se trata de un tratamiento muy lento que puede tardar hasta cinco años en demostrar resultados.

Una alergia es una reacción del sistema inmunológico (también conocido como el sistema de defensas) hacia algo que no le causa problemas a la mayoría de las personas, como son: el polen, los ácaros del polvo, las esporas de moho, el pelo de las mascotas y de los animales en general, algunos alimentos, las picaduras de los insectos y ciertos medicamentos.

En general, las personas que tienen alergias suelen reaccionar a más de una cosa. Y aunque no se conoce exactamente cómo se adquieren las alergias, los científicos creen que se relaciona tanto con los genes de cada persona con el ambiente en el cual se desarrollan.

Si crees que tienes alergia a tu propio semen, consulta con tu médico. El o ella son los que mejor podrán orientarte al respecto de esta rara condición.Que!? Alergia! Semen! - Alergia Sexual

16/3/11

El ruido de la ciudad es nocivo para el corazón


Las bocinas, los carros, el ruido de las motocicletas… todo eso afecta a tu corazón aunque no te des cuenta. Un estudio nuevo habla de que el ruido del tráfico de la ciudad puede incrementar el riesgo de desarrollar un accidente vascular cerebral, o sea, un derrame cerebral. Sigue leyendo para que te enteres.

Raúl vive en un apartamento situado en una avenida grande y congestionada de la ciudad. Cuando abre las ventanas, lo único que oye son bocinas, motores, gritos de un conductor a otro, frenadas repentinas, motocicletas, autobuses y vendedores ambulantes. Al caminar por la ciudad, se encuentra con lo mismo: no hay una calle tranquila donde haya un minuto de silencio y no se escuche otra cosa que el infernal barullo de la ciudad.

Desde hace tiempos Raúl se queja de jaquecas, dolor de espalda, cansancio y dificultad para conciliar el sueño. Y ¿quién no? Claramente vivir en una ciudad ruidosa afecta la salud mental y física a muchos niveles. Al punto de que Raúl está considerando seriamente irse a vivir en los alrededores.

Justamente, un estudio reciente realizado en Dinamarca y publicado por la revista “European Heart Journal” comprobó que la contaminación auditiva (por el ruido) también es perjudicial para la salud cardiovascular o la salud del corazón. En concreto, esta investigación dice que el sonido del tráfico de la ciudad aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral (o un accidente cerebro vascular o vascular cerebral), en particular para las personas mayores.

Para llegar a esta conclusión, los científicos observaron a más de 51,000 personas en Dinamarca y encontraron que por cada 10 decibeles de aumento del nivel del ruido, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se incrementó en un 14%. Pero en las personas mayores de 65 años, el riesgo aumentó aún más: un 27%. Los decibeles son las unidades que miden la intensidad del sonido.

No es la primera vez que se habla de que la contaminación auditiva repercute en el bienestar del corazón. Varios estudios publicados anteriormente han relacionado el ruido del tráfico de la ciudad con el aumento del riesgo de sufrir de infartos o ataques cardíacos.

Sin ir más lejos, un estudio publicado en la edición de marzo del 2004 de la revista Noise and Health (Ruido y salud) habló de que el ruido produce que se liberen niveles elevados de las hormonas relacionadas con el estrés como el cortisol, la adrenalina, y la noradrenalina y que un aumento considerable puede llevar a sufrir de hipertensión, derrame cerebral, fallas del corazón y problemas del sistema inmunológico. La conclusión de ese estudio fue de que el sonido es un estresante importante que puede afectar a varios sistemas del cuerpo: al endocrinológico, al inmunológico y al cardiovascular.

Otro estudio publicado en el 2007 en Science of the Total Environment encontró que las mujeres que admitieron ser sensibles al ruido, tuvieron riesgo 80% más alto de sufrir un ataque al corazón.


Por lo visto, el ruido de la ciudad no es bueno para el sistema cardiovascular. Si vives en una ciudad ruidosa, considera si la salud de tu corazón está en riesgo para tomar medidas al respecto. Quizás valga la pena buscar un lugar menos ruidoso para vivir, mientras las autoridades toman cartas en este asunto de salud pública que beneficiaria el corazón de tantas personas que vivimos en las grandes ciudades.

9/3/11

Depresión: ¿un síntoma previo a la enfermedad de Parkinson?


Cuando la tristeza y el mal humor se prolongan por mucho tiempo pueden transformarse en depresión. Esto, en personas mayores de 60 años, puede ser un síntoma de algo más profundo: la enfermedad de Parkinson. En efecto, la depresión es un padecimiento asociado a esta enfermedad que muchas veces se presenta incluso antes de los signos visibles del Parkinson.


Raúl era un hombre divertido y alegre, además de aprovechar sus días libres con su mujer, una de las cosas que más le gustaban era incorporar a sus nietos en cada paseo o plan que hacía y jugar con ellos a cualquier cosa que se les ocurriera.

Cuando Raúl cumplió sus 60 años algo le pasó. Esos números tan redondos estallaron en su cabeza como bombas y de repente comenzó a sentirse “viejo”, empezó a hacer cálculos y se preguntaba cuánto tiempo de vida le quedaría, la idea de la muerte comenzó a tomar fuerza en sus pensamientos y sentía que le quedaban pocos años para disfrutar con su familia y sus amigos. Por supuesto, eso fue hace mucho tiempo y todavía hoy sus nietos — que ya están mayores — van a visitarlo con frecuencia.

En aquel entonces, Raúl se deprimió mucho y su angustia y temor a la muerte no cesaban. Luego de un tiempo comenzaron a manifestarse otros síntomas que finalmente resultaron ser producto de la llamada enfermedad de Parkinson. La depresión es algo muy común en las personas que padecen esta enfermedad y generalmente se manifiesta como una señal previa a los signos que son visibles.

La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Es un trastorno que afecta a las neuronas (a las células) que controlan los movimientos musculares mediante la producción de una sustancia química llamada dopamina, que es la encargada de enviar las señales que ayudan a coordinar los movimientos.

En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren o no funcionan correctamente. Por eso los síntomas de la enfermedad de Parkinson son básicamente 4:
  • Temblor: en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez: en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud: en los movimientos.
  • Inestabilidad corporal: problemas de equilibrio y coordinación.
Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson no se producen de un día para otro sino que comienzan lenta y gradualmente. El signo más notorio es el de los temblores, pero no ocurre en todos los casos. Con el tiempo, pueden aparecer otros signos y síntomas asociados a esta enfermedad, que se presentan de manera diferente en cada persona. Entre ellos:
  • Dificultad para tragar y masticar.
  • Cambios en el habla.
  • Problemas urinarios o estreñimiento.
  • Problemas en la piel.
  • Problemas para dormir.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga y pérdida de la energía.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas con el pensamiento y la memoria, y en casos muy avanzados, demencia.
Este tipo de síntomas hacen que todo sea más costoso para quienes padecen la enfermedad de Parkinson, desde levantarse por las mañanas hasta conversar con un vecino, escribir un correo electrónico o leer el periódico. Por eso, es frecuente que tengan cambios de humor, cansancio, irritabilidad y depresión sin una razón aparente.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta los pensamientos y las acciones de las personas. En el caso de quienes padecen la enfermedad de Parkinson, ésta puede presentarse antes y durante la enfermedad, pero puede ser tratada y controlada con terapia y medicamentos.

Por el contario, si la depresión dura por periodos prolongados en las personas que tienen Parkinson, puede potenciar otros síntomas relacionados, como son:
  • Trastornos del sueño
  • Incapacidad de encontrar placer en las cosas
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Autoestima baja
  • Pensamientos de muerte
Ocasionalmente, en algunas personas, como efecto secundario al tratamiento, pueden aparecer otros síntomas como alucinaciones, paranoia y creencias falsas. Cuando esto sucede, el médico y la familia podrán distinguir si es debido a la medicina o al avance de la enfermedad. Si es la medicina, al suspenderse, desaparecen estos síntomas.

Aún cuando los síntomas de la enfermedad no sean tantos ni tan avanzados, la dificultad en los movimientos y la coordinación pueden hacer difícil la convivencia el Parkinson, no sólo por parte de quien la padece sino también de los familiares y las personas que acompañan a los enfermos.
En este sentido, algunos estudios han demostrado que las personas cercanas a los pacientes que padecen de la enfermedad de Parkinson, como los hijos o los hermanos, tienen más posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad.

Por eso, ya sea que tú padezcas de la enfermedad de Parkinson o vivas con un ser querido que tiene esta condición, nunca está de más asesorarte sobre cómo sobrellevar esta situación. La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, es decir que no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado es posible controlarlo para mantener una mejor calidad de vida.

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28/2/11

¿Cómo se diagnostica la diabetes?

¿Qué exámenes te hará el médico para detectar si tienes diabetes? ¿Cómo se diagnostica esta enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de un nivel de glucosa o azúcar elevado en la sangre? Aquí te contamos cuándo ir al médico y qué esperar durante tu visita.
Sabiendo que su madre había tenido diabetes y que, por eso, ella tenía riesgo de padecerla, Paula se realizaba controles periódicamente. Fue así como un día, un análisis mostró niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre elevados, prueba de que la diabetes se había declarado, aunque ella no se había dado cuenta de los síntomas que le indicaran la presencia de la enfermedad.

Por el contrario, Raúl, que había llevado una vida de excesos sin preocupaciones, de repente comenzó a notar que orinaba muy seguido y tenía la boca muy seca y mucha sed, todo el tiempo; además, se sentía continuamente cansado, con un malestar difícil de identificar y de explicar. No tenía idea que esos eran síntomas de diabetes hasta que alguien se lo hizo notar. Entonces pidió ayuda profesional, justo a tiempo, ya que el nivel del azúcar en su sangre era muy elevado, y podría haber empezado a tener otras complicaciones.

Tal como ocurrió con Paula y Raúl, la diabetes puede presentarse de manera silenciosa o manifestarse a través de ciertos síntomas. Para detectarla y diagnosticarla, en general se utiliza una prueba de sangre. Por eso, es importante que consultes con tu médico, ya sea porque tienes síntomas de diabetes o porque tienes riesgo de padecerla.

Además de que algún pariente o familiar tuyo padezca o haya padecido esta enfermedad, otros factores de riesgo para desarrollar la diabetes son:
  • No ser activo físicamente  (llevar una vida sedentaria)
  • Haber dado a luz a un bebé de más de 4 kilos (más de 8.8 libras) o que te hayan diagnosticado diabetes gestacional durante tu embarazo
  • Tener presión alta (140/90 mmHg o más) o estar en tratamiento para esta enfermedad
  • Tener bajo el denominado colesterol bueno (conocido como HDL por sus iniciales en inglés) – un nivel menor de 35 mg/dL o elevados los triglicéridos – por arriba de 150 mg/dL
  • Tener el síndrome del ovario poliquístico (conocido como POC, por sus iniciales en inglés) también llamado Síndrome de Stein-Leventhal
  • Haber tenido trastorno de intolerancia a la glucosa (IFG o IGT, por sus iniciales en inglés) en exámenes previos. Esto significa que tuvieron elevación del azúcar a niveles pre-diabéticos anteriormente
  • Tener acantosis pigmentaria, una condición que se caracteriza por la presencia de piel oscura, gruesa y aterciopelada en las áreas flexibles y en los pliegues del cuerpo, como alrededor del cuello o en las axilas
  • Tener antecedentes de enfermedad cardiovascular
En cuanto a los síntomas de la diabetes, los principales que podrías notar son:
  • Visión borrosa
  • Mucha sed
  • Fatiga
  • Micción frecuente (orinar mucho)
  • Hambre
  • Pérdida de peso
  • Heridas que tardan en sanar
Para detectar la diabetes, el médico también puede utilizar un análisis de orina para buscar glucosa y cetonas, pero esta prueba por sí sola no permite diagnosticar la diabetes. Para ello, además, es necesario contar con un análisis de sangre en ayunas (conocido como FPG, por sus iniciales en inglés, que significa que se utiliza el plasma de la sangre en ayunas), y mide el nivel de azúcar (o glucemia) en la sangre:
  • Si el resultado indica entre 70 y 100 mg/dL (miligramos por decilitros) es normal.
  • Si el resultado es mayor de 126 mg/dL en dos ocasiones, se diagnostica diabetes.
  • Si el nivel es entre 100 y 125 mg/dL, se denomina intolerancia a la glucosa o prediabetes, lo que significa que estás en mayor riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.
Otros exámenes que ayudan a detectar y diagnosticar la presencia de diabetes son:
  • Examen de hemoglobina A1c (HbA1c): se utilizaba para ayudar a los pacientes a vigilar qué tan bien están controlando su nivel de glucosa en la sangre. Desde el año pasado, la Asociación Americana de la Diabetes también lo recomienda para diagnosticar la diabetes e identificar la prediabetes. El resultado es normal si es inferior a 5.7%. Si está entre 5.7% y 6.4%, indica que es prediabetes. Cuando es de 6.5% o superior, significa diabetes.
  • Prueba de tolerancia a la glucosa oral (OGTT, por sus iniciales en inglés): luego de estar en ayunas durante 8 horas, se hace un análisis de sangre. La persona debe ingerir una bebida con glucosa y se toman exámenes de sangre en las siguientes 2 horas para medir el nivel de glucosa en la sangre. De ese modo se evalúa la forma en que el cuerpo asimila la glucosa. Si el nivel de glucosa está por arriba de 200 mg/dL después de dos horas, se diagnostica diabetes.
  • Glucemia aleatoria (sin ayunar, en cualquier momento): se realiza en cualquier momento, independientemente de cuándo haya comido la persona. Se sospecha la existencia de diabetes si los niveles son superiores a 200 mg/dL y están acompañados por los síntomas clásicos mencionados más arriba (esta prueba se debe confirmar con otra de examen de sangre en ayunas).
Si te han detectado prediabetes, es importante que empieces a cuidarte para evitar que desarrolles la diabetes. Si ya tienes diabetes, recuerda que la recomendación es que te realices un análisis de HbA1c cada 3 a 6 meses y que revises tus niveles de colesterol y de triglicéridos mínimo cada año.

La diabetes es una enfermedad crónica que puede causar problemas de salud graves si no te cuidas y controlas tus niveles de azúcar en la sangre, tu presión arterial, tus niveles de colesterol, triglicéridos, mantienes un peso saludable y sigues las recomendaciones de tu equipo de salud.  Si mantienes una alimentación saludable, te ejercitas regularmente y evitas el estrés, puedes sentirte bien y vivir una vida larga y feliz.

Imágen © iStockphoto.com / Elzbieta Sekowska
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