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15/11/10

Ventajas de consumir carne magra de cerdo


© iStockphoto.com / manuel velasco

Algunas personas evitan comer carne magra de cerdo porque la consideran muy Dañina o grasosa y otros temen contraer algún tipo de dolencia, principalmente la triquinosis. Por el contrario, hay quienes la consideran una buena opción proteica (proporciona proteínas) que incluso aporta otros beneficios para la salud. Descubre los pros y los contras de este tipo de carne, cuyo consumo a nivel mundial es superior al de otras como la vacuna (de vaca) o la de pollo.

¿Te gustan las costillitas de cerdo? ¿Adoras los chorizos y las salchichas hechas de carne de cerdo? ¿Se te hace agua la boca con un lomo de cerdo en salsa agridulce? No estás solo. Hay muchas personas en todo el mundo que adoran comer cerdo. Pero es probable que hayas escuchado algunas versiones que ponen la reputación de esta carne, en tela de juicio, sobretodo cuando se habla de los efectos que tiene en la salud.

Y es que todavía existen diversos prejuicios relacionados con comer carne magra de cerdo, a pesar de ser la de mayor consumo a nivel mundial. De hecho, en lugares como Alemania, Holanda y los Países Bajos alcanza los 60 kilogramos anuales per cápita  (por persona) y en los Estados Unidos (que es el principal productor y exportador en el mundo) el consumo anual per cápita es de 25 kilos.

Algunos mitos o temores en torno a esta sabrosa comida son que aporta un alto contenido de grasas y colesterol a la dieta y que puede transmitir enfermedades a los humanos, como la triquinosis. Pero esto no es tan así. Por el contrario, la carne magra de cerdo puede ser una importante fuente nutricional que aporta proteínas al organismo y resulta tan saludable como otras carnes, ya sean rojas o blancas.

Con respecto a las grasas, hay que mirar desde otro punto y es que  que los métodos de crianza y conservación de estos animales han variado con el tiempo y se ha logrado disminuir el valor calórico de su carne. Además, se ha probado que algunos cortes específicos de estos animales aportan menos colesterol que las carnes rojas: las piezas más magras proporcionan entre 60 y 80 miligramos por cada 100 gramos, una cantidad sumamente  inferior que las carnes de cordero o las vacunas.

Esto último ocurre porque la carne de cerdo es rica en grasas monoinsaturadas, un tipo de ácido oleico característico del aceite de oliva, cuyo consumo contribuye a reducir los niveles de colesterol total en la sangre a expensas del llamado colesterol malo o LDL y a aumentar los niveles del denominado colesterol bueno o HDL.

Así, junto con las aves sin piel o el conejo, el cerdo es una buena alternativa de consumo de carne que no implica una ingesta elevada de grasa ni incide de modo negativo en los niveles de colesterol en la sangre.
Pero, ¡cuidado! Esto no se aplica para los embutidos elaborados a base de cerdo, como el jamón, los chorizos y los patés, que sí son altos en colesterol y en grasas saturadas.

Con respecto a la triquinosis, si bien es cierto que la carne de cerdo es la principal fuente de contagio de esta enfermedad, en realidad este parásito también puede ser transmitido a las personas a través de otro tipo de carnes. Para evitar el contagio de la triquinosis u otras enfermedades, la recomendación es comer la carne de cerdo bien cocida y conservada, para eliminar los parásitos y las bacterias.

Otros organismos que se pueden encontrar en la carne magra de cerdo (así como también en otras carnes y aves) son la Escherichia coli, la Salmonella, el Staphylococcus aureus (estafilococo) y la Listeria monocitogenes.

La buena noticia es que todos éstos se destruyen mediante la manipulación adecuada y la cocción cuidadosa ( o sea, que esté bien cocida), hasta alcanzar una temperatura interna de 71.11 °C.
Por otro lado, cuando compres carne de cerdo, busca cortes que tengan poca grasa en el exterior y que presenten una carne firme de color gris rosáceo. Para que tenga mejor sabor y sea más tierna, ésta debe contener una pequeña proporción de grasa veteada en la carne.

Luego, elige tu receta favorita y olvida todos los mitos sociales en torno a la carne magra de cerdo, pues si es un corte magro, puede proporcionarte varios beneficios nutricionales a tu cuerpo.

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1/11/10

Glutamato de Monosodio: ¿Es perjudicial para la salud?

Ya sé que ese nombre puede sonarte a “chino”, pero el glutamato de monosodio o glutamato monosódico (GMS, también conocido como ajinomoto), no es ajeno a tu vida, especialmente si te gusta la comida procesada y también, valga la aclaración,  la comida china. Acá te cuento más sobre los efectos de la salud de este elemento que realza el sabor de algunas comidas.

Tengo un amiga que adora la comida. Siempre que tenemos la oportunidad de celebrar algo, salimos a algún restaurante a probar cosas nuevas o a disfrutar de las que más nos gustan. Pero a pesar de que ella ama la comida, vive preocupada revisando y preguntando si en los platillos que se va a comer, hay algo de glutamato de monosodio o glutamato monosódico (GMS). La razón de su preocupación se debe a que, según ella, es alérgica a este ingrediente.

El glutamato de monosodio (GMS) es un polvo que se usa para realzar o potenciar el sabor de los alimentos. Se utiliza mucho en la cocina asiática y lo puedes encontrar en sopas y verduras en lata y otros alimentos procesados como las carnes o los mariscos. También se encuentra de manera natural en varios alimentos como las setas (hongos), los tomates e incluso la leche materna. Cuando se fermenta, surge el condimento que se usa para potenciar el sabor de la comida y para hacernos más sensibles a los ingredientes de cada platillo.

Si vives en Estados Unidos, tal vez hayas notado que hay algunos productos o incluso algunos restaurantes que advierten que ellos no usan o que sus alimentos no contienen GMS (en inglés MSG). Esto se debe a que, aunque no se ha probado que realmente tenga efectos adversos para la salud, muchas personas han reportado reacciones desfavorables luego de su consumo. A este fenómeno se le conoce popularmente como el “Síndrome del restaurante chino”.
Entre las reacciones relacionadas con el consumo de alimentos que contienen GMS se encuentran:
  • Sudoración
  • Náuseas
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de pecho
  • Debilidad
  • Sensación de quemadura o cosquilleo en la cara o en el cuello
  • Aumento en la frecuencia de los latidos del corazón o palpitaciones
  • Enrojecimiento o rubor en la cara
  • Sensación de presión en la cara
Si bien algunas personas han reportado este tipo de reacción luego de consumir alimentos que contienen GMS, aún no hay evidencias científicas definitivas que demuestren una relación directa entre este compuesto y dichos efectos en la salud. En caso de que hayas notado estos síntomas después de ingerirlo, no debes preocuparte. Por lo general, son leves y desaparecen en poco tiempo.

Si estás seguro(a) de que el glutamato de monosodio es el causante de tus reacciones, evita consumir alimentos que lo contengan. En los Estados Unidos, la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos (FDA) exige que aquellas comidas enlatadas o envasadas que contengan este ingrediente, lo especifiquen en sus empaques.

¡Presta atención! No sea que una noche de una cena deliciosa, termine con una reacción alérgica en casa.

25/10/10

10 consejos para guardar la comida en el refrigerador (la nevera)

La rutina de hoy en día no deja tiempo para nada, a veces, ni  para cocinar. Tanto los jóvenes ejecutivos, como los estudiantes, las madres solteras y las familias con niños encuentran en los refrigeradores o neveras a sus mejores aliados para mantener las comidas frescas por más tiempo. Sin embargo, el saber cómo guardar alimentos en el refrigerador tiene sus secretos.


Si tuviste una cena para amigos en casa y te sobró mucha comida, seguramente querrás guardarla en el refrigerador o la nevera. También podría pasar que hayas salido a comer a un restaurante y te hayas llevado lo que no comiste a la casa. Podría suceder también que decidas cocinar el fin de semana para tener comida lista el resto de la semana, y es entonces cuando debes tener en cuenta ciertos aspectos para que la comida se mantenga fresca y no dañe ni tu salud ni la de tu familia.

El objetivo de poner los alimentos en el refrigerador es prevenir el crecimiento de microorganismos. Tal vez te hayas dado cuenta que cuando dejas los alimentos fuera del refrigerador por algunos días, estos comienzan a tener cambios en su apariencia y en el olor. Esos cambios se deben a los microorganismos que crecen en los alimentos. Algunos de estos microorganismos incluyen: la salmonela, la escherichia Coli O157: H7, el C. botulinum y la Listeria.

Para prevenir que estos indeseables organismos lleguen a tu refrigerador ten en cuenta lo siguiente:

1. Lee las instrucciones de almacenamiento y las fechas de vencimiento
Cuando vayas de compras al supermercado, al mercado, a la tienda, tómate tu tiempo. Revisa lo que dicen las etiquetas acerca de las condiciones para refrigerar los alimentos. No te olvides que algunos alimentos deben ser refrigerados después de abrirse. Esto pasa con las mermeladas, la salsa de tomate o catsup, la mostaza y la mayonesa, pero también con muchos otros alimentos. Lee antes de guardar o de comprar. Las comidas preparadas y las congeladas tienen instrucciones específicas que deben ser seguidas al pie de la letra. Revisa las fechas de vencimiento.
En caso de que hayas comprado algún alimento y al cabo de los días te des cuenta de que su fecha límite de consumo expiró, tíralo a la basura, no titubees.
2. Que no pase mucho tiempo antes de guardar los alimentos
Para algunas personas el ir al mercado es un paseo de fin de semana. Compran la comida y luego dan un pequeño paseo por el centro comercial, se comen un helado o pasan por el banco a hacer unas diligencias. Esto es un grave error. Cuando vas a comprar alimentos, no debes planear hacer varias otras cosas después. Ve directo a casa y coloca en el refrigerador los alimentos que necesitan ser refrigerados. Estos alimentos no deben estar sin refrigerar por más de dos horas. Y si hace mucho calor, o sea, si están expuestos a temperaturas mayores de  90° F o 32° C, no deben estar sin refrigerar por más de una hora.

3. Carnes, pollo, pescado y otros productos animales, de inmediato al refrigerador
Con otros alimentos como las carnes, el pollo, el pescado, los mariscos, el cerdo e inclusive los huevos es necesario ser aún más cuidadoso. Trata de esperar lo mínimo posible de acuerdo con las temperaturas descritas arriba. Algunas personas congelan las carnes y luego las descongelan, y más tarde las vuelven a congelar. Si quieres cuidar tu salud, no hagas esto por nada del mundo.

4. Uso del refrigerador o nevera
Ahora, también es importante tener ciertos cuidados que deben con el refrigerador. Por ejemplo: ¿Sabes cuál es la temperatura adecuada y cómo organizar los alimentos en tu nevera?
  • Temperatura. En la medida de lo posible te aconsejo que adquieras un termómetro que te permita revisar periódicamente que la temperatura de tu refrigerador esté en los  40° F  o 4° C. El congelador debe permanecer en los 0° F  ó -18° C. Estas son las temperaturas adecuadas para garantizar que tus alimentos se conserven correctamente.
  • Orden. A veces es fácil acumular y acumular en el refrigerador hasta que no queda ni un solo espacio. Para muchos, lo importante es acomodar todo sin importar que queden unos sobre otros, hasta que todo quede repleto. Cuando llenas tu refrigerador hasta que no queda espacio, estás limitando la circulación del aire. Lo que hace que algunos alimentos reciban el aire frío, mientras que otros no reciban el aire que está circulando. Idealmente, debes organizar tu nevera de forma que permita que el aire circule.
  • Limpieza. El aseo del refrigerador y del congelador es fundamental para garantizar el buen estado de los alimentos que guardas allí. Límpialo con frecuencia para prevenir el crecimiento de las bacterias. Si tienes alimentos que están goteando debes limpiarlos tan pronto como sea posible, especialmente si este goteo viene de alimentos como carnes, pescados o pollo.
5. El frío no mata todo
Es fácil pensar que el congelador lo soluciona todo. El congelador es un excelente aliado ya que detiene el crecimiento de las bacterias, pero no mata a aquellas que ya venían en la comida. Es así como si esperas mucho tiempo para refrigerar la comida que te quedó del restaurante o la que preparaste en casa desde la mañana, le das oportunidad a los microorganismos de crecer en tu comida, y el refrigerador no puede hacer nada en contra de esto, más aún si las temperaturas no están ajustadas adecuadamente.
Te aconsejo que revises los termómetros de los congeladores. En algunas situaciones, los congeladores antiguos producen tanto hielo que se afecta el enfriamiento de todo el refrigerador.

6. Guarda los alimentos de temporada
Con la llegada del invierno, muchas personas prefiere congelar alimentos para tener suficiente durante la temporada de clima frío. Esto es una excelente idea, sobre todo para aquellas personas que tienen pequeños cultivos en casa y cosechan durante la primavera y el verano. El congelador te ayudará a mantenerlos en buen estado, sin embargo, no te ayudará a conservar plenamente el sabor, la suavidad, el aroma, los jugos y el color de los alimentos.

7. Usa empaques y recipientes para almacenar
He visto casos en donde por pereza, las personas guardan los alimentos en los platos en los que estaban comiendo e inclusive en las ollas en las que los cocinaron. Esto en realidad no ayuda a la conservación de tus alimentos. Dedícales un poco de tiempo. Empácalos bien. Colócalos en recipientes de plástico o en bolsas con cierre hermético. Asegúrate de taparlos bien.
8. Presta atención a tus sentidos
El olfato, el gusto y la vista son excelentes amigos a la hora de reconocer comida que ha iniciado procesos de descomposición. En algunos casos te habrás dado cuenta que la comida se daña aún estando en el refrigerador. Si ves y hueles la comida, y a simple vista la cosa no se ve bien, no dudes en tirarla. Si algo huele mal es por que está mal. La comida que no te acabaste o “las sobras” del día anterior generalmente tienen un tiempo de vida muy corto. Trata de comerlas lo antes posible, y revisa su estado a diario. No permitas que las bacterias que se crean en estos alimentos pasen de unos a otros contaminando así toda tu comida.

9.  Cuando comes en un restaurante…
Si vas a comer afuera y te quedó algo de comida que quieres llevarte a tu casa para el día siguiente, es una magnífica idea. Pero si vas a demorarte más de dos horas en llegar a casa, es mejor que no lo hagas. Dejar este tipo de comida sin refrigerar no es una buena idea. Además si piensas en dejarla en el auto, es aún peor. El calor del auto hace que las bacterias se reproduzcan mucho más rápido.

10. Cuidado con el lugar donde guardas tus alimentos
Revisa muy bien donde guardas tus alimentos. Por nada del mundo los dejes cerca de los productos de la limpieza, de los desinfectantes o de cualquier producto que pueda tener ingredientes que sean tóxicos y puedan causarte problemas.
Siguiendo estos consejitos, vas a poder asegurarte de que tus alimentos se mantengan frescos y listos para tu consumo y el de tu familia. Evita a toda costa que las bacterias ataquen tu refrigerador.