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30/6/11

Desayunar con proteínas: clave para controlar el apetito

Existen varias investigaciones acerca de la importancia de la primera comida del día. Un estudio reciente encontró que quienes comen desayunos ricos en proteínas se sienten más satisfechos y tienden a comer menos bocadillos durante el resto del día porque les ayuda a controlar el apetito. Descubre más detalles sobre estos hallazgos y comienza a pensar si necesitas hacer algún cambio en tu primera comida del día.
¿Cómo es tu desayuno? Algunas personas no pueden empezar el día sin comer algo, otras toman café cuando llegan a la oficina, algunos prefieren desayunos abundantes y nutritivos porque piensan que así tendrán más energía para mantenerse activos durante el día y otros, por el contrario, evitan desayunar, ya sea porque prefieren sacrificar la comida para dormir un rato más o porque están a dieta y creen erróneamente que eso las ayudará a adelgazar.
En todos los casos, los especialistas recomiendan que no hay que pasar por alto el desayuno, hacerlo no es saludable y hasta se ha comprobado que quienes no desayunan suelen tener peores hábitos alimenticios y son más sedentarios y propensos a tener colesterol alto, entre otras condiciones.
Alguien podría decir que ciertas investigaciones rechazan la idea de tomar desayunos abundantes (de lo cual ya te hemos hablado antes en Vida y Salud), ya que muchas veces las calorías excesivas que se consumen por la mañana se acumulan durante el día, y si bien pueden hacer que el resto de las comidas no sean tan voluminosas, en total las calorías suelen ser más que cuando el desayuno no es tan grande.
Sin embargo, que un desayuno sea saludable no significa que sea excesivo o abundante. Al respecto, un grupo de investigadores de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos, encontró que consumir un desayuno nutritivo, especialmente rico en proteínas, aumenta la saciedad y reduce el hambre a lo largo del día. Además, descubrieron que un desayuno rico en proteínas reduce las señales del cerebro que controlan la motivación por la comida.
Para llegar a estos descubrimientos, los investigadores compararon a dos grupos de adolescentes, uno que se saltaba el desayuno y otro que debía tomar desayunos de 500 calorías, a base de leche, cereales y yogurt, entre otros alimentos. Los autores eligieron a los adolescentes porque se estima que alrededor del 60% de ellos no desayuna regularmente, algo que está asociado a malos hábitos alimenticios, obesidad y sedentarismo.
Los nuevos hallazgos, entonces, sugieren que un desayuno rico en proteínas ayuda a desarrollar una estrategia efectiva para mejorar el control del apetito y prevenir los excesos en las comidas y entre ellas, ya que al sentirse satisfechos por más tiempo y tener menos hambre, hay menos posibilidades de tentarse y comer colaciones entre comidas.
¿Cómo son tus desayunos, qué alimentos eliges al despertar y cuántas veces estas comiendo golosinas y bocadillos a lo largo del día? ¿Te animas a hacer la prueba tú mismo? Agrega más quesos, yogurt u otras comidas ricas en proteínas a tu desayuno y presta atención a cuánto comes durante el día, luego toma un desayuno más liviano y compara como te has sentido en ambas situaciones.
No vale decir que tú no desayunas, pues es sabido que esa no es una opción saludable. Con respecto a las otras, ¿con cuál consideras que te has sentido más satisfecho, con la menor cantidad de calorías posibles?

Gracias…
Andrés Ramírez – Escritor del Libro Gratuito:
“La Fórmula Ideal Para Perder Peso”

16/3/11

¡Silencio! tengo problemas del corazón


© iStockphoto.com / AlexRodavlas

El estar expuesto a ruido con volumen muy elevado no sólo puede dañar tu audición sino también la salud de tu corazón. Así lo demuestran unas investigaciones recientes, que detectaron que escuchar sonidos fuertes de manera continua, como ocurre en algunos lugares laborales o en ciertos sectores urbanos, también puede elevar el riesgo de sufrir ataques cardíacos.

Se sabe que el tabaquismo, el sedentarismo, el estrés, el colesterol alto, la presión elevada y la obesidad son factores que incrementan las posibilidades de padecer enfermedades cardíacas. Como si fueran pocos, a esta lista ahora también se suma el ruido fuerte y prolongado. Dos estudios recientes se refieren a esto: uno fue desarrollado por un grupo de investigadores de la Facultad de salud ambiental de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá, y el otro por un equipo de especialistas de la Universidad de Berna, en Suiza.

El equipo canadiense analizó los datos de 6,000 personas que participaron en la encuesta nacional del examen de la salud y la nutrición de los Estados Unidos entre 1999 y 2004, relacionada a sus estilos de vida y salud ocupacional empezando a los veinte años. Además de incluir otros temas de salud, los participantes también fueron sometidos a exámenes físicos y pruebas sanguíneas. De ese modo, detectaron que los empleados que trabajan en lugares con ruido persistente (como ocurre con máquinas o motores en algunas industrias, por ejemplo, sin necesidad de que sean sonidos de volumen tan elevado) tienen entre dos y tres veces más riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca grave, en comparación con los que lo hacen en ambientes laborales silenciosos.

Por ejemplo, este equipo encontró que el 21% de los individuos que dijo que su lugar de trabajo era ruidoso casi todo el tiempo (en su mayoría hombres con una edad promedio de 40 años) tendía a tener sobrepeso y a fumar, dos factores de riesgo para desarrollar enfermedad cardiaca. Además, la asociación entre un ambiente laboral ruidoso y la enfermedad cardiaca fue particularmente marcada en los trabajadores menores de 50 años, que tenían entre tres y cuatro veces más probabilidades de sufrir de angina de pecho,  enfermedad de las arterias coronarias, así como de un ataque cardiaco.

Los hombres y los fumadores en ese grupo de edad también estaban en mayor riesgo. Asimismo, los expuestos a ruidos fuertes en el trabajo tenían el doble de probabilidades de tener presión arterial diastólica (que es el segundo número cuando se lee la presión arterial) más alta de lo normal.

Al mismo tiempo, el equipo de la Universidad de Berna analizó los riesgos de la contaminación por ruido en personas que viven en zonas cercanas a los aeropuertos. Para ello tomó en cuenta datos provistos por 4,6 millones de adultos de Suiza y, gracias a registros gubernamentales y datos ambientales, pudo determinan los niveles de contaminación en dichas zonas residenciales, además de establecer el nivel de ruido a lo largo de quince años. Así encontraron que tanto el nivel como la duración del ruido elevaban por sí solas el riesgo de morir de un infarto.

Por ejemplo, luego de identificar un total de 15,532 defunciones por infarto en la población estudiada entre 2000 y 2005, los investigadores detectaron que las personas expuestas a 60 decibelios (que son las unidades para medir la intensidad del ruido) diarios tenían un 30% más de posibilidades de morir debido a causas cardíacas que aquellas que se exponían a menos de 45 decibelios por día.
Así que si tú trabajas en un ambiente muy ruidoso ¡ten cuidado! Tu corazón podría estar en riesgo.